El balance perfecto: Los japoneses mueren a los 100 años por comer bien

¿Cómo superó Japón sus problemas cerebrovasculares? Algunas de sus ganancias simplemente reflejan mejores tratamientos y reducciones de la presión arterial en todo el mundo, señala Thomas Truelsen de la Universidad de Copenhague.

El balance perfecto: Los japoneses mueren a los 100 años por comer bien

Sin embargo, otra causa puede ser la dieta. Japón prohibió en gran medida la carne durante 1.200 años y todavía consume relativamente poca carne y productos lácteos. Demasiados de estos pueden ser dañinos, ya que contienen ácidos grasos saturados, que se correlacionan con enfermedades cardíacas. Los estudios también han relacionado el consumo de mucha carne roja procesada con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular. Pero muy poco también puede ser imprudente, porque proporcionan el colesterol que puede ser necesario para las paredes de los vasos sanguíneos. En un estudio de 48.000 británicos, los vegetarianos eran inusualmente resistentes a las enfermedades cardíacas, pero propensos a sufrir accidentes cerebrovasculares.

En teoría, la escasez de alimentos de origen animal podría haber contribuido a la mortalidad cerebrovascular histórica de Japón. En 1960-2013, a medida que disminuían las muertes en el país por accidentes cerebrovasculares, su consumo anual de carne aumentó de casi cero a 52 kg por persona (45% del nivel de Estados Unidos). Tsugane Shoichiro del Centro Nacional del Cáncer en Tokio dice que sus compatriotas pueden necesitar carne y productos lácteos para mantener sus vasos sanguíneos robustos, aunque no tanto que esos vasos se

El balance perfecto: Los japoneses mueren a los 100 años por comer bien

Alguna evidencia empírica apoya este punto de vista. Un artículo de la década de 1990 encontró que las partes de Japón donde las dietas habían cambiado más también tenían las mayores caídas en la mortalidad cerebrovascular. Otro estudio, que siguió a 80.000 japoneses entre 1995 y 2009, mostró que los accidentes cerebrovasculares eran más comunes entre quienes comían menos chuletas y crema. Aunque la disminución de las muertes cerebrovasculares en Japón podría deberse completamente a otras causas, estos datos sugieren que los cambios nutricionales pueden haber ayudado.

La triste ironía es que los avances en salud de Japón, junto con una baja tasa de natalidad, amenazan su economía. Para 2060, el 40% de los japoneses podría tener 60 años o más. Eso produciría más pasteles de cumpleaños con 118 velas y menos bisnietos para apagarlos.