Un grupo de investigadores publicó en la revista Nature su logró al restablecer ciertas funciones neuronales en el cerebro de cerdos muertos desde hacía varias horas, un hito digno de la ciencia ficción. Los investigadores utilizaron 32 cerebros de cerdos muertos desde hacía 4 horas y con un sistema de bombeo especial lograron evitar la destrucción de las células, preservar funciones circulatorias y restauraron parte de la actividad sináptica, demostrando que subestimamos la capacidad de restauración celular del cerebro.

“No son cerebros vivos sino cerebros cuyas células están activas”

Los cerebros de los mamíferos son muy sensibles a la disminución del oxígeno provisto por la sangre. Por ello, cuando se interrumpe el flujo, el cerebro deja de estar oxigenado y los daños son irreparables. Esta solución, un sustituto de la sangre, fue concebida para oxigenar los tejidos y protegerlos de la degradación derivada del cese del flujo sanguíneo, trayendo como resultados la disminución de la destrucción de las células cerebrales, preservación de las funciones circulatorias e incluso restauración de una actividad sináptica (señales eléctricas o químicas en la zona de contacto entre neuronas).

“Teóricamente, a largo plazo, podría servir para resucitar un cerebro muerto, algo por ahora imposible.”

El estudio podría poner en evidencia dos principios científicos, según estos expertos. Primero, el hecho de que la actividad neuronal y la conciencia se paran definitivamente tras varios segundos o minutos de interrupción del flujo sanguíneo en el cerebro de los mamíferos. Segundo, el hecho de que a menos que se restaure rápidamente la circulación sanguínea, se activa un proceso irreversible que lleva a la muerte de las células y seguidamente a la del órgano.

Fuente: El Espectador

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