Vivimos en un mundo donde tomar partido ya no está bien visto pues ser de un grupo político especifico, ser miembro de un colectivo cultural o decir ¡A mí solo me gusta un género! se ha desvanecido; las certezas que pudieron tener nuestros bisabuelos por sus ideales como querer una casa para la tranquilidad el resto de la existencia ya es una historia de antaño porque ahora todo es tan rápido y flexible que el determinismo en las personas avanza hasta que entra la siguiente moda ¡y zas! por obra y arte de magia nos hacen cambiar de parecer. Ahora por obligación tenemos que aceptar que en un mismo festival se fusionen, pero como el agua y el aceite el House con el Reggaeton y el Dance Hall con el Techno, sino es así, eres un reparón, quisquilloso y exagerado porque expresas que esto es una forma de atracción multicultural para congregar fácil pero arbitrariamente multitudes con raíces ideológicas bastante particulares.Lo único que se ha estructurado y erguido a cabalidad es nuestro individualismo, su ego y el reconocimiento propio que si bien sirve para aceptarnos tan cual somos y convertirnos en personas competitivas en un contexto que exige la renovación y el desarrollo, también nos venda los ojos para visualizar que hay otros que guardan un saber estructurado producto del estudio, la investigación, la escucha y la experimentación. Ellos quienes decidieron endurecer un conocimiento en vez de deambular por cada suceso que parecía atractivo simplemente porque las estrategias de marketing sedujeron a una mayoría inocente que fue incapaz de leer críticamente lo que le pusieron en frente de sus ojos y les fue imposible además, discernir por la falta de experiencia pues nunca tuvieron un entrenamiento sensato por asumir sus experiencias a la ligera y superficialmente.

Sustancialmente diferente es el trancero que se enamoró del Progressive, lo sedujo el minimal hasta que redescubrió el techno y ahora anda bien loco por el electro porque intrépidamente ahondó en la evolución y la perfección de un sonido. En contra posición, es bien palpable que tomar elección ya es algo de otrora, está super cool conocerlo todo pero no saber de nada; no obstante recuerda que para avanzar y alcanzar lo que se quieres es necesario elegir cual opción conviene más o simplemente quedarás en una zona de confort que imposibilita la felicidad genuina simplemente porque la ambivalencia implica inmovilidad y bloqueo, algo que alimenta seriamente nuestros miedos ¿Me dejas tomar elección?

Por: Daniel Tamayo Mendoza

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