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Amazonía deja mas reactivación económica como selva que como yacimiento

Me siento escribiendo esta columna como si estuviera en el año 1952, época en la cual las políticas económicas y rurales veían a la selva amazónica como un impedimento al desarrollo. 

Pero no, estamos en el 2020, tan sólo a 10 años de soñar con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y me encuentro con la frustración de seguir escuchando propuestas de miope liderazgo orientadas a un desarrollo económico alejado del concepto del crecimiento verde y regenerativo.

Creía que se había generado conciencia sobre la importancia de la Amazonía entre los padres de la Patria cuando el año pasado se mostraron las imágenes de los incendios de la selva en Brasil, Bolivia y Colombia y además, cuando la evidencia científica ha probado la importancia de este ecosistema en la lucha y contención del cambio climático. Hoy, cuando se habla de “descarbonizar la economía”, la insistencia sobre modelos económicos basados en las emisiones de CO2 es totalmente ingenua y arrogante con las futuras generaciones. No podemos esperar a levantar un debate político, económico y social sobre la conservación de la Amazonía cuando ya no haya nada que proteger. Los planes de recuperación económica deben ser verdes.

Con el hundimiento de la disposición que prohibía la explotación de hidrocarburos en la Amazonía, sigue abierta la posibilidad de que en el futuro se generen proyectos petroleros en el territorio amazónico, territorio del cual, a propósito, nos solemos jactar los colombianos, dentro y fuera del país,  por “ser el más mega-biodiverso del planeta”.

  1. Es necesario intensificar el debate sobre la importancia de la Amazonía para la construcción de un modelo de desarrollo sostenible para la región. Esto debe partir de una reforma a la Constitución Política sin objeción alguna. 
  2. Fortalecer el desarrollo de emprendimientos y modelos de negocio verdes, regenerativos y orientados hacia la conservación para el millón de habitantes de la región amazónica. Lo económico no compite con lo ambiental y sí existen alternativas para hacerlo:
  1. Turismo de naturaleza.
  2. Gestión responsable y planificada de los productos forestales maderables y no maderables del bosque.
  3. Mercados de carbono para la conservación de los servicios ecosistémicos que ofrece la región (regulación hídrica, climática, captura de carbono, control natural de virus y enfermedades, entre otros).
  4. Sobre todo: restauración y regeneración de los ecosistemas degradados (ejemplo: el Piedemonte Amazónico, Cartagena del Chairá en Caquetá y fragmentos en varios de los Parques Nacionales Naturales del territorio).

Fuente: https://www.dinero.com/opinion/articulo/amazonia-aporta-mas-a-la-reactivacion-economica-como-selva-por-julio-rozo/286688