Verdades, mentiras y minimal

Minimal. Probablemente, esta sea la palabra que más hemos oído en estos tres o cuatro últimos años a la hora de hablar de música electrónica de baile. ¿Una moda?. ¿Un nuevo estilo?. Lo verdaderamente cierto es que el house y el techno se han ido despojando de sus formas más clásicas para adoptar otras más vanguardistas. Los sonidos ni se crean (porque ya lo están) ni se destruyen, sólo se transforman.

Por Jose Manuel Cisneros (dic.13.06)
http://www.culturanocturna.com/especiales/especial.php?id=56

Malditas modas
Los grandes “tech masters” se pasan al minimal. Richie Hawtin conquista Ibiza junto a Sven Väth sin necesidad de pinchar “zapatilla” ni house “de peluquería”, el techno es minimal, el house es minimal, hasta el trance es minimal… . Pero, ¿qué esta pasando realmente?. ¿Por qué todo el mundo llama minimal a casi toda la música electrónica de baile que se hace actualmente?. La respuesta es tan extensa y controvertida que necesitaríamos del contenido completo de muchas páginas web como esta para poder explicarla convenientemente, aún con riesgo de no hacerlo correctamente. Lo que sí es evidente, es que la electrónica de clubs va pasando por diversos ciclos y éste, el del mal llamado minimal, es uno de ellos. ¿Cuál será el siguiente?. Eso, a día de hoy, no lo sabemos.

Decimos “mal llamado”, porque el público en general y muchas veces la propia crítica especializada, habla del concepto de minimal muy a la ligera. El verdadero sonido minimal es el que responde a los beats reducidos a su mínima expresión, sin apenas matices, a un simple chasis, a un esqueleto rítmico que se remonta a los orígenes del techno y el house (incluso antes, vean si no el kraut rock, el ambient o el minimalismo de músicos concretos como Phillip Glass) para evolucionar a partir de estos. Así, el techno Birgminham bien puede ser techno minimal (no ha de extrañarnos que Regis o Surgeon sean ahora remezclados por Sleeparchive), pero también las primeras producciones de Robert Hood, las actuales de Jeff Mills, el techno dub de Maurizio/ Basic Channel o, incluso si me apuran, hasta el acid house primitivo del Chicago de Phuture. Con estos antecedentes, no pretendo otra cosa que hacer reflexionar a quien lea este texto sobre la dichosa palabra que tanto sigue dando que hablar en estos días. Sí, minimal.

Más allá del minimal
Leía hace unos días en una entrevista con Sven Väth, unas declaraciones del “kaiser” en las que negaba rotundamente haber descubierto el minimal de la mano de su amigo Richie Hawtin. El de Cocoon afirmaba que eso a lo que la gente llama minimal, para él no es más que una nueva forma de techno, y razón no le falta para pensarlo. El alemán, que siempre ha presumido de reciclarse a los sonidos vigentes en cada momento, es un buen “termómetro” para saber qué esta y qué no de moda en cada momento. Con el mencionado Hawtin, por su parte, ocurre algo semejante. El dueño de M_nus afirma seguir pinchando techno, sólo que de una manera diferente a cómo lo hacia antes, dando rienda suelta a las inquietudes tecnológicas y musicales que siempre ha tenido (no nos olvidemos de quién es Plastikman). Para muchos ya no es el que era, para otros, simplemente, es y será el más grande. Los techno heads que antes le idolatraban, ahora le silban y ahogan sus penas en los ritmos frenéticos de un techno, el schranz que, discúlpenme pero todavía no acabo de entender por mucho que haya relegado a un segundo plano al cansino hard

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