“Los científicos han mostrado una reciente preocupación por cómo se está perdiendo el respeto por la vida salvaje y se está normalizando la actividad de hacerse fotos con animales.”

Los selfies con animales se están convirtiendo en un problema que pone en riesgo la existencia de muchas especies. No es un tema nuevo, puesto que los científicos ya llevan algunos años alertando de los peligros de tomarse fotos con animales en su hábitat. Cada vez que una persona se hace una foto con un animal salvaje puede estar interrumpiendo sus hábitos de alimentación y reproducción e inclusos reducir potencialmente las tasas de natalidad, por no mencionar el estrés físico y emocional que se les causa.

“El problema con estos selfies es que las imágenes a menudo aparecen sin ningún contexto, por lo que incluso si el mensaje promueve la conservación, ese mensaje se pierde y todas las personas ven que alguien abraza por ejemplo a un pingüino, y también quiere hacerlo”

Según Seddon, el hecho que la población esté cada vez más urbanizada aleja la gente del entorno natural y mercantiliza el acceso a la vida silvestre. Y esto acabo llevando a la gente a posar con animales salvajes sin reflexionar sobre el impacto que puede tener este gesto. Un informe realizado por la organización World Animal Protection sobre los selfies de vida silvestre mostró un incremento del 292% en este tipo de imágenes publicadas en Instagram entre 2014 y 2017. De estas, un 40% de las imágenes se calificaron como “selfies malas”, es decir, en las que alguien abraza, sostiene o actúa de forma inapropiada con un animal salvaje. En una “buena selfie” de vida silvestre, por el contrario, no existe contacto entre un animal y un ser humano y el animal no está sujeto a retención ni en cautiverio para ser utilizado como accesorio fotográfico.

Fuente: La Vanguardia

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