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Tomarnos una taza de café siempre será sinónimo de una buena conversación o una profunda introspección debido a todas las propiedades que la cafeína le ofrece al cuerpo humano. Sea porque las largar horas del trabajo lo exigen o para alargar las noches que se hacen efímeras por los extensos temas por estudiar o quizás para mejorar en otros aspectos como los deportivos, esta sustancias traerá más beneficios que efectos negativos sobre nosotros, eso sí, tomándolo con moderación. La sustancia estimulante más usada en el planeta merece contextualización.La cafeína es un alcaloide obtenido de las semillas y hojas del café, el té y otros vegetales que extienden sus propiedades a bebidas como el chocolate o las gaseosas. Hablar de esta sustancia es equivalente a enunciar el sistema nervioso central porque es allí donde actúa y producirá efectos energéticos y de alerta, que aliviará la fatiga y la somnolencia.

Es importante reiterar que ninguna sustancia en exceso es benéfica para el cuerpo humano y en el caso de la cafeína el consumo apropiado se aproxima a los 300 mg o a dos tazas medianas. Cabe aclararse que cada persona posee particularidades en su rango de sensibilidad a los efectos de las sustancia, sin embargo los síntomas de abstinencia se observan con dosis superiores a estas.

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La Universidad de Barcelona por ejemplo encontró en una investigación que el consumo de cafeína y azúcar tiene efectos positivos sobre el sistema cognitivo mejorando la atención, el aprendizaje y la consolidación de la memoria a corto plazo. De igual forma se ha observado en la literatura científica que otras de las propiedades son la permanencia en estado de alerta, la desintoxicación de órganos como el colon y el hígado y por último el alivio corporal y psicológico por el aumento que causa sobre la dopamina.En su lado opuesto, consumir más de 550 mg de cafeína diaria provocaría efectos no tan placenteros como los recién mencionados porque ésta aumenta la tensión arterial y repercute en insomnio, irritabilidad, intranquilidad, nerviosismo y sensaciones de nauseas. Además si se conjuga el consumo excesivo en personas con enfermedades cardiovasculares y/o hipertensión podría provocar síndrome de abstinencia que puede manifestarse en dolor de cabeza y pérdida de ánimo.

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