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En ilustraciones eróticas y en las películas pornográficas, los actores y actrices suelen exhibir acrobáticas posturas en el coito. En la vida cotidiana, para la gente de a pie, esas posturas no son tan fáciles de realizar, algunas, aunque exóticas, pueden resultar bastante incómodas.

En nuestra cultura una de las posturas más comunes y más debatidas es la “postura del misionero”. En ésta la pareja se encuentran frente a frente y la persona que recibe la penetración (ya sea entre heterosexuales u homosexuales) se encuentra tumbada, mientras que la otra se encuentra encima.

Se dice que el nombre de esta postura viene de los conquistadores españoles en América. Según cuentan, los misioneros insistían en que esta era la postura correcta para relacionarse sexualmente, frente a las variantes practicadas por los indígenas. Esta claro que esta postura tiene la ventaja de personalizar el acto: la pareja está frente a frente y a través del rostro, y sobre todo de los ojos, fluyen las emociones facilitando la comunicación. En la película ‘En busca del fuego’ es mítica la escena en que la mujer rechaza la penetración por detrás y se encuentran cara a cara, personalizando el encuentro. Quizá por esa intimidad emocional, porque pueden seguir besándose y por su sencillez suele ser la postura elegida para iniciarse en los primeros coitos.

No estamos haciendo una apología de esta postura, todas tienen ventajas e inconvenientes. En este caso, los movimientos del que esta abajo quedan bastante limitados y no siempre permite el ángulo adecuado para la penetración. Para algunas mujeres no resulta cómoda una postura que les hace sentir dominadas. De hecho algunas no consiguen orgasmar en esta postura tan pasiva.

Podemos decir que las posturas son importantes desde distintas perspectivas. Por un lado, cuanto más cómoda se encuentre la pareja en la postura, el placer es más probable. Hay posturas que producen sensaciones físicas muy distintas, debido a la forma en que los genitales y otras partes del cuerpo se tocan, rozan y están en contacto entre sí. Por otra parte, se encuentran los aspectos psicológicos que cada postura evoca. Es así que en ocasiones podemos comparar las relaciones sexuales con ciertos aspectos rituales. La persona puede sentir que tiene más o menos control en una u otra postura y eso seguramente le va a producir un efecto psicológico determinado.

¿Sueles realizar esta postura para el coito? ¿Con qué postura te iniciastes en el coito? ¿Cuál es tu postura favorita? ¿Cuál es tu experiencia al respecto?

Por M. PÉREZ, J. J. BORRÁS Y X. ZUBIETA (SOITU.ES)
Actualizado 04-05-2008 18:43 CET

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