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Los ingleses iniciaron diciembre con el deseo de disminuir el consumo “recreativo” de cocaína en su país. Cada línea cuenta (#EveryLineCounts) es la campaña que lanzó la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido (NCA, en inglés) en alianza con la Policía de Colombia para este propósito.

Es una estrategia que, desde las redes sociales, busca que los consumidores ocasionales -aquellos que usan la droga los fines de semana o en vacaciones- conozcan las consecuencias que genera la producción de esta sustancia.

“Creemos que muchos quedarán conmocionados por la realidad. Cuando consumen cocaína están alimentando una industria que emplea de forma rutinaria la muerte, la violencia y la destrucción en su proceso productivo”, expresó en un comunicado Tony Saggers, jefe de la división antidroga de la NCA.

Una animación titulada How to make cocaine (cómo hacer cocaína) fue la primera pieza publicada en YouTube por la NCA. Esta muestra la devastadora receta de la droga: poblaciones expuestas a una aguda violencia en la que mueren civiles y policías. Además, por cada gramo de cocaína se pierde un acre (más de 4 mil metros cuadrados) de selva, aproximadamente el tamaño de una manzana de Medellín. Hasta ahora, el video tiene más de 300 mil reproducciones en YouTube y la etiqueta #EveryLineCounts ha sido publicada en 2.207 tweets.

Además, desde el perfil oficial @NCA_UK se han compartido crudos mensajes, que incluyen la fotografía de un puma que dice: “Los grandes felinos necesitan cientos de hectáreas de tierra para poder vivir. Una hectárea de selva es destruída para producir 2.5 kilos de cocaína” , y una gorra de policía ensangrentada con el texto: “ Más de 1.800 policías han sido asesinados en la lucha contra la cocaína en Colombia”.

En otro de los vídeos aparece el general Ricardo Alberto Restrepo, de la Policía Antinarcóticos de Colombia, diciendo que “cada libra esterlina gastada en el Reino Unido para comprar droga será utilizada para adquirir armas, que matarán a policías, mujeres y otras personas vinculadas al narcotráfico”.

¿Por qué Reino Unido?

La cocaína es la droga estimulante más consumida en Europa y el 70 % de las personas que la usan se encuentran en tres países: España, Italia y el Reino Unido, según el Reporte de Uso de Drogas en Europa de 2015 realizado por el Observatorio Europeo de las Drogas y la Adicción a las Drogas (EMCDDA).

Reino Unido es el principal consumidor del viejo continente: una de cada 24 personas entre los 15 y los 34 años admitieron haberla usado en los últimos 12 meses (4,2 % de la población).

Así mismo, gracias a un análisis de aguas residuales, se evidenció que sábados y domingos son los días en los que más se abusa de esta droga.

Según Edwin López*, un colombiano que reside desde hace 10 años en Londres, comprar la droga en esa ciudad es sencillo y la venden en polvo (para inyectarse o esnifar) o como crack (para inhalar el humo).

“Se consigue en la calle, de calidad media, en 45 libras el gramo ($224. 000 pesos colombianos aproximadamente). Y si es en un lugar más caché, de más calidad, puede costar hasta 90 libras ( $ 448.000)”, explica.

Una adicción que consume

El antioqueño Juan Andrade* empezó a consumir cocaína a sus 30 años, en una fiesta. Un amigo lo convenció de probarla con la idea que era “como tomarse un guaro”. La sensación de euforia que le producía se convirtió en un hábito de cada fin de semana.

Al principio, la excusa era consumirla para bajarse la borrachera, pero pocos meses después la droga se convirtió en el principal motivo para salir: “voy a pintar una raya de coca con unos amigos y a tomarme una cerveza”, era uno de sus planes más habituales, relata.

Después de un año la adicción se volvió intensa, incluso, recuerda Juan, solía consumir en la tarde en el baño de su oficina. Era auditor en una empresa de construcción.

Por cuestiones de trabajo tuvo que vivir en Barcelona, España, en donde aumentó sus dosis. Allí se gastaba hasta el 40 % de su salario en la droga, llegó a invertir hasta 800 euros ($ 2’860.000 aproximadamente) en un solo mes. Pasó de pesar 75 kilos a 45, no dormía ni comía y se movía en un círculo social en el que “meter era chic, daba categoría”.

Hasta que un día, después de visitar una de las obras que auditaba, en medio de uno de sus viajes sufrió un grave accidente vial. “El carro dio vueltas de trompo… y casi me mato. Ese día entendí que estaba muy mal y que si seguía así me iba a morir de verdad”, asevera.

Así fue como se dedicó a investigar sobre adicciones y decidió renunciar a su trabajo e irse a viajar un año a India, un lugar espiritual en el que conseguir coca es muy difícil.

En Goa, en la costa occidental de ese país, Juan estuvo durante seis meses recuperándose. Con la ayuda de algunas hierbas de la región, encontró nuevamente la paz que buscaba. “Al principio mi cuerpo estaba adolorido, fumaba marihuana como loco y tomaba mucho alcohol, pero sentía que no era suficiente. Estando allá sentía que podría pagar lo que fuera solo por un gramito”, recuerda.

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Una enfermedad sin cura

Según la Organización Mundial de la Salud, la drogadicción es una enfermedad crónica, prácticamente incurable, pero en la que los pacientes pueden llegar a controlar la abstinencia. Es decir: aunque una persona deje de consumir la sustancia por períodos largos (en este caso cocaína) no significa que nunca más la volverá a usar en su vida.

Esta idea es respaldada por Guillermo Castaño, especialista en farmacodependencia, quien además explica que en el caso de Juan, que prácticamente reemplazó la cocaína por la marihuana y otras hierbas, no hay una cura sino una sustitución de la droga. “Este tipo de casos no están confirmados científicamente, pero hay evidencias de que ciertas plantas orientales, incluso el yagé y el cannabis, pueden ayudar a superar este tipo de adicciones”, dice.

Para el doctor Castaño lo recomendable en cada caso es buscar ayuda profesional. Generalmente las personas que caen en estas adicciones también padecen trastornos como depresión, bipolaridad, esquizofrenia, entre otros, y deben ser diagnosticadas antes de iniciar cualquier tratamiento. En sus palabras: “esta es la manera en la que el paciente tendrá una posibilidad entre el 60 y 70% de llegar a controlar su adicción”

Vía: El Colombiano

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