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Resulta llamativo como la humanidad encasilla categóricamente al sujeto con apellidos o terminologías para ubicarlo en el sitio que según el consenso social y las tradiciones creen que debe estar, por ende el delincuente va a la cárcel, el loco al manicomio o el profesional al campo laboral. El texto inicia con esta aclaración debido a que los estigmas dan un sello al ideal cultural muy alejado al ideal personal pues constantemente se trabaja para conseguir ese ideal que proyectan desde afuera y se olvida avanzar en pro de la subjetividad.

Ese ideal ajeno se podría articular al propósito particular y la música es al igual que la palabra un anclaje que permite tomar la elección de encontrar ese rumbo que da un criterio claro, en consecuencia, la música sería un elemento que ayuda a encontrar una sana asertividad ¿Por qué? Claramente porque sólo el sujeto que selecciona, investiga, nutre e introyecta un placer musical está demostrando decisión y capacidad de elección, rasgos que apuntan a la personalidad; de lo contrario se está asumiendo lo que la masa pretende que sea el individuo, en palabras de Lipovetsky “Entre la intelectualidad y la moda no se llevan”.

Dentro de las características de ese sujeto musical se encuentra el criterio y la perspicacia como pilares fundamentales para una estabilidad cognitiva, psicológica y estética, que no es la que reflejan los medios masivos de comunicación sino más bien la que da un sentido de vida. Por el contrario su antagónico se deja pensar, es enajenado, extrae lo digerible y lo influyen para consumir, reproduciendo sin ningún juicio lo que deviene del otro capitalista ¡ah pero claro, es muy fácil hacerlo! Hay que recordar que el discurso actual se enfoca en el consumo masivo y por ende es necesario realizar productos, servicios y por supuesto música que no necesite de mucho análisis.

Entonces se puede observar como la música determina al sujeto y no es para menos ya que esta ha estado presente en la humanidad desde tiempos inmemorables, acompañándola en tradiciones, ritos y celebraciones como esencia primaria de la evolución; por esta razón nuevas disciplinas asumiendo la particularidad emotiva de la música y con ello los recuerdos que moviliza, buscan alcanzar un estado anímico inherente del ser, es decir “cuando el sonido actúa como facilitador de bienestar y desarrollo integral humano” Bruscia, refiriéndose a la musicoterapia.

En suma vale la pena alentar a aquel que levanta su voz a favor del criterio, a aquel que no tiene miedo para decir no me gusta ese sonido o esa prosa no tiene sentido, a aquel que cree en sí mismo pero sobre todo a aquel que se toma el trabajo de escudriñar en la nebulosa comercial para encontrar una identificación que hace de él alguien transcendental. #BailaLoBueno

Referencias Bibliograficas:

http://www.olimon.org/uan/lipovetsky-el_imperio_de_lo_efimero.pdf

http://www.facartes.unal.edu.co/musicoterapia/musico.htm

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