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“El montón de basura es tan grande que los ambientalistas pidieron a la Organización de Naciones Unidas que declararan la gran mancha de basura del Pacífico como si fuera un país y lo llamaran “Las islas de la basura”, con su propio pasaporte y moneda, llamado escombros”.

El portal CNN reportó que la zona del océano cubierta de desechos marinos en el centro del océano Pacífico Norte, localizada entre las coordenadas 135° a 155°O y 35° a 42°N ahora tiene un tamaño de tres veces la dimensión de Francia. Esto es un gran montón de basura que gira en el Océano Pacífico y está creciendo más rápido de lo esperado. Según un estudio de tres años publicado en la revista Scientific Reports, el fenómeno conocido como la gran mancha de basura del Pacífico mide aproximadamente 1,6 millones de kilómetros cuadrados, es decir hasta 16 veces más grande que las estimaciones anteriores. Y esa dimensión también la hace más del doble del tamaño de Texas.Las redes fantasmas, o redes de pesca desechada, representan casi la mitad de las 80.000 toneladas métricas de basura que flotan en el mar. Además, los investigadores creen que alrededor del 20% del volumen total de basura son escombro del tsunami de Japón en 2011. Junto con las redes para medir y recolectar basura, los investigadores usaron dos dispositivos de seis metros de ancho para medir objetos medianos y grandes. Una aeronave, además, estaba equipada con sensores avanzados para recoger análisis 3D de la basura del océano. Terminaron por recopilar un total de 1,2 millones de muestras de plástico y escanearon más de 300 kilómetros cuadrados de superficie oceánica.

La mancha de basura del Pacífico fue descubierta en 1997 por el oceanógrafo Charles Moore, cuando él navegaba hacia su casa, en el sur de California, tras terminar la ruta de California a Hawai. “En la semana que me tomó cruzar la parte alta subtropical, no importaba a qué hora del día mirara, los desechos de plástico flotaban por todas partes: botellas, tapas de botellas, envolturas, fragmentos”, describió Moore.“La contaminación plástica en el océano es visible y rastreable”, aseveró. “Definitivamente podemos hacer una diferencia en la forma en que votamos con nuestro bolsillo y pensar en cada decisión que tomemos, ya sea que llevemos nuestras propias bolsas a los supermercados, rechacemos pajitas, llevemos nuestras propias tazas de café, aceptemos artículos de un solo uso o tengamos en mente alternativas”, sugirió.

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