9
shares
Share on Facebook
Share on Twitter
+
What's This?

Robert Henke, también conocido como Monolake, es un ingeniero de sonido y artista audiovisual que ha producido, a lo largo de su carrera, música para la pista de baile, así como drones y paisajes sonoros partiendo una exploración profunda acerca del sonido, el ritmo y la estructura. De esta manera, hace interactuar el evento sonoro con el espacio en el que se lleva a cabo.

El pasado 8 de junio de 2018 presentó un nuevo proyecto colaborativo junto a Marko Nikodijevic en Cité de la Musique en Paris. Un evento que combinó sonidos y luces generadas por medio del computador e interpretado por el Ensamble Intercontemporain. Este proyecto fusiona sonidos electrónicos y la riqueza del mundo de los instrumentos acústicos en una unidad hermosa, inseparable, completa y monolítica, utilizando las propias palabras de Henke. Aquí la la luz y el movimiento se trabajan con detalle y precisión junto a la parte sónica de la composición.

From Within… es un trabajo que combina influencias del arte contemporáneo para el ensamble, con el rico, crudo y preciso poder de la música actual de computador. La utilización de la síntesis de campo de onda y la integración de esculturas de LED, detrás y sobre el ensamble, crea un espacio audiovisual de inmersión verdaderamente único.

Ya desde hace varios años hemos presenciado sus shows de láser Lumière alrededor del mundo (los cuales no son solo conciertos ni espectáculos de música, son ambos y mucho más). De nuevo Robert Henke nos sorprende con esta presentación que combina la estética visual y la sonora. (para ver otro de sus trabajos pulsa aquí)

Entre sus obras más recientes se incluye la programación de lásers para un performance de la composición Cosmic Pulses de Karl Heinz Stockhausen en Londres.

 

Phosphor ha sido otra de sus grandes obras enfocada en la luz de rayos ultravioleta que pintaba un paisaje temporal en una capa de polvo de fósforo en el suelo del museo. Operaba a partir de los conceptos de erupción y mutación; la instalación cambiaba de comportamiento y de aspecto visual durante el período de exhibición. Con ayuda de la química y de la alquimia de la física cuántica, la materia recuperaba la memoria, trasladando el tiempo al espacio. El movimiento se hacía visible como un objeto de dos dimensiones; asimismo la instalación y el video era intencionalmente silencioso.

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
+
No more articles