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“Y el movimiento se detiene en el aire…” (1968).

Durante la década de los sesenta la figura de la compositora colombiana Jacqueline Nova fue representativa por sus experimentaciones musicales; sus obras tuvieron resonancia incluso en el universo sonoro latinoamericano porque integró nuevas tecnologías a sus interpretaciones con música electroacústica. Los sonidos de las máquinas aparecieron entonces como innovadores y transgresores en un contexto que hasta el momento había estado constituido por música tradicional instrumental, en un medio netamente conservador y de representación masculina.

Las experimentaciones musicales de Nova formaron parte de su quehacer diario, así creó una mixtura de sonidos que parten de la cotidianidad. Ella fue la primera mujer colombiana graduada como compositora en un conservatorio, no significa que antes no existieran mujeres creadoras en este ámbito. De hecho, en el siglo diecinueve existieron muchas mujeres que componían sin formación académica, estas no firmaban con sus nombres sino con las iniciales para que quedara la duda de quienes eran. Jacqueline fue pionera dentro de las artes electrónicas porque dejó una huella indeleble como persona, mujer y compositora experimental.

Sus influencias provienen de una larga tradición de mujeres que también experimentaron con sonidos bizarros. A lo largo de la historia dominada por hombres, tremendamente hostil y machista, estas mujeres se destacaron en el terreno musical. Jacqueline se nutrió de diferentes tipos de música y jamás dejó de aprender de artistas provenientes de diferentes lugares, por lo que se puede seguir su recorrido mencionando a otras mujeres que marcaron pautas alrededor del mundo. Entre estas la lituana Clara Rockmore, quien se formó primero como violinista y llegó a ser una virtuosa del Theremin -el famoso instrumento electrónico que podía ser manipulado sin contacto físico-; la inglesa Delia Derbyshire (la escultora del sonido), compositora de música electrónica y música concreta; la norteamericana Pauline Oliveros, acordeonista y figura central en el desarrollo de la música electrónica y experimental, quien acuñó el término ¨escucha profunda¨; la italiana Suzzane Ciani, pianista e innovadora influenciada por los sintetizadores de Don Buchla; la francesa Eliane Radigue, quien desarrolló obras con un solo sintetizador, cinta y sistema modular y se inspiró en la música concreta de Pierre Schaeffer, su profesor; y la británica Daphne Oram, otra pionera de la música concreta y creadora de la técnica Oramisc, con la cual dibujaba directamente en la cinta para controlar el sonido; por mencionar algunas.

Pensar el sonido

De esta manera, con Jacqueline las recordamos por sus aportes musicales de experimentación; todas ellas mujeres a las que no se les permitía ser pioneras sino tradicionales y obedientes. Ya en la década de los setenta fueron muchas las sucesoras de esa tradición de compositoras y filósofas del sonido. Laurie Anderson, por ejemplo, con su combinación de lenguaje, tecnología e imaginería visual. Su música electrónica se caracterizó por invenciones particulares como los del sonido de un violín intervenido con cinta magnética, y en los noventa, por la creación de un controlador Midi en forma de tubo que podía acceder y replicar sonidos.

El mundo contemporáneo continúa evidenciando el maravilloso desarrollo de los sonidos por parte de mujeres productoras. Exponentes como la compositora de música electrónica y autora norteamericana Tara Rodgers, para quien los sonidos son el punto de partida a los ámbitos de la historia personal, la memoria cultural y las contiendas políticas; al mismo tiempo se inspiró en la poeta Audre Lorde, escritora, feminista y activista de los derechos humanos; y Adrienne Rich, poeta, ensayista y feminista radical. No cabe duda que la reivindicación de los derechos de la mujer en otros campos también influenció el campo de la música.

Las contemporáneas

Existen otras evidencias de la evolución creativa del sonido en la actualidad por parte de mujeres. Hoy las obras de la argentina Demian Litch, quien define su propia música como techno conceptual y cuyas presentaciones live van mucho más allá de la pista de baile; y la colombiana Alexandra Cárdenas, cuyas composiciones están hechas con lenguaje de programación.

Las atmósferas creadas con la tecnología del pasado nos llegan a la memoria con esta nueva exhibición sonora en el Museo de Arte Moderno de Medellín (Mamm). Pero ¿qué escuchamos al enfrentarnos a la obra de Jacqueline Nova? Al entrar en la sala de experimentación sonora del Mamm y situarnos en el momento presente, así como ella lo quiso en su época, nos olvidamos por unos minutos del pasado, incluso del momento previo a la entrada de la sala. Entramos en un estado de contemplación profunda en la que los sentidos se agudizan. Nos rodean ocho monitores y a través de estos se oyen voces en contrapunto. Luego la voz de Nova que dice: “Was ist elektronische Musik?” Entonces la imaginamos rodeada de cables, cintas de audio y sintetizadores, justo en medio de su proceso creativo, explorando una nueva forma de hacer la música, disruptora y experimental. Ella explica cómo se genera el montaje de una obra electrónica, de los aparatos que mezclan todos los sonidos y generan señales, de la variedad ilimitada de ruidos y principios mecánicos necesarios para obtener un sonido en particular. Escuchamos cantos mezclados con voces y sonidos de máquinas, percusión, pianos y sonidos electrónicos que reproducen los ambientales, aquellos presentes en la naturaleza y en vida diaria.

La exhibición abarca tres momentos en los 11 años de actividad compositiva de la artista. Se percibe la integración de la aleatoriedad, los referentes de la música indígena, la evocación a la música popular, los medios electrónicos y la voz como instrumentos de la orquesta.

La exposición El Mundo Maravilloso de las Máquinas de Jacqueline Nova, cuya curaduría es de la investigadora y compositora bogotana Ana María Romano, se extiende hasta el mes de noviembre y en torno a ella el MAMM ha organizado una programación de actividades que inicia el 16 de agosto con la jornada MUJERES EN LA MÚSICA ELECTRÓNICA, en la que se pretende resaltar el papel de la mujer en la escena actual de la música electrónica bajo la conducción del Colectivo NÓTT, a partir de un taller, un conversatorio y una serie de presentaciones cortas de música electrónica hecha por chicas de Medellín. Toda la programación puede ser consultada en http://www.elmamm.org

No te pierdas de las actividades que se realizarán en el marco de la exposición El Mundo Maravilloso de las Máquinas de Jacqueline Nova, y del aniversario del Colectivo NÓTT, el próximo miércoles 16 de Agosto, una jornada para destacar el papel de las mujeres en la música electrónica con exponentes de la escena local.

 

 

 

Texto publicado en el periódico EL MUNDO

MARIA VILLA

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