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Tal vez sea la ONG más rara del mundo y probablemente la más políticamente incorrecta pero, algo que nadie se atreve a dudar con la organización sin ánimo de lucro Fuck For Forrest es que hay un antes y un después en el activismo medioambiental. ¿Pornografía casera online para salvar los bosques?

El funcionamiento de Fuck for Forest es sencillo. Al realizar una donación en su página web vía tarjeta de crédito tienes acceso a una web privada en la que podrás disfrutar de los contenidos pornográficos (de variadas categorías) realizados por sus más de 1.300 activistas medioambientales en todo el mundo. Mientras, tu dinero es destinado a la gestión de sus proyectos internacionales por la lucha contra la deforestación. O bien, te puedes convertir en unos de sus activistas (“¡utiliza tus poderes sexuales!”) y producir unos contenidos que revindican el sexo en público, los valores hippies, el regreso a la naturaleza y el amor libre.

Creada en Noruega en 2004, la organización llamó la atención ese año al unir sus fuerzas con el grupo de rock The Cumshots (que se traduce como “las eyaculaciones”) haciendo de una actuación en un conocido festival de verano su polémico pistoletazo de salida en el campo de activismo mediabiental y en los juzgados por obscenidad. En la actualidad la organización financia desde su sede en Berlín proyectos medioambientales en Perú, Brasil, Eslovaquia, Ecuador y Costa Rica con el apoyo económico y operativo de sus simpatizantes y una nutrida comunidad web de seguidores.

La ONG es ahora noticia porque se acaba de estrenar en Estados Unidos y en diversas plataformas online un documental en el que se explica la labor de sus activistas con todo lujo detalles. Estrenada en los prestigiosos festivales de cine de Austin y Rotterdam, el documental no ha gustado a la organización que en su web tilda el resultado final de “producto” y a su realizador de “freak”. La crítica, desde Variety hasta el Little White Lies pasando por The Guardian, saludan la frescura y la honestidad de la película… y de la organización.

Y es que Fuck For Forest no están solos en el reciclaje del idealismo sexual de los 70 en activismo ecológico. El EcoPorno es ya subcultura con activistas destacados como Annie Sprinkel, quedadas (Nu Pour La Planete, o Desnudo por el planeta), hasta entrega de premios (los erotic awards de Juicy Productions).

Fuente: huffingtonpost.es/

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