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Los científicos están examinando las respuestas de ratones para aprender más sobre cómo las drogas psicodélicas, como el LSD, la mescalina y los “hongos mágicos” funcionan sobre el cerebro. Además de proveer nuevo conocimiento sobre los alucinógenos, el estudio también crea las bases para comprender cómo podrían funcionar los medicamentos usados para tratar los trastornos psiquiátricos. Según el equipo, podría incluso señalar el camino a nuevos y mejores medicamentos para las enfermedades mentales.

“Estamos tratando de averiguar por qué los alucinógenos tienen esos efectos únicos, cuando otras drogas cercanamente relacionadas no tienen efectos similares sobre la conducta y la percepción”, explicó el coinvestigador, el Dr. Stuart C. Sealfon, profesor de neurología, neurociencia, farmacología y química biológica en la Escuela de medicina Mount Sinai, de la ciudad de Nueva York.

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Los investigadores encontraron que los alucinógenos funcionan sobre receptores específicos de la serotonina en el cerebro, llamados receptores 5-HT2A (2AR). Los alucinógenos funcionan de manera un poco distinta a otras drogas que también se dirigen a ese receptor, señaló Sealfon.

“Es como si el receptor fuera un conmutador que puede activarse en una posición para las drogas que no son alucinógenos, y se activa en otra para las que sí lo son”, explicó.

En el estudio, los investigadores observaron de cerca a los ratones para comparar las diferencias entre los efectos del LSD y el lisuride, una sustancia química no alucinógena que también activa a los receptores 2AR en las células cerebrales.

“Por supuesto, no sabemos cuál es la experiencia de los ratones cuando son tratados con estas drogas”, apuntó Sealfon. “Pero sí sabemos que hay una respuesta de temblor en la cabeza de los ratones que provee una buena correlación con las drogas que se sabe son alucinógenas en los humanos”.

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El grupo de Sealfon observó si los receptores de 2AR eran esenciales para el efecto alucinógeno del LSD. Los investigadores no observaron ninguna respuesta alucinógena al LSD en ratones genéticamente diseñados para no tener los receptores. Sin embargo, restaurar los receptores sí produjo indicaciones de alucinaciones por LSD en los animales.

Este hallazgo tiene implicaciones para los medicamentos usados para tratar las enfermedades psiquiátricas y neurológicas, aseguró Sealfon.

“Sugiere que las reacciones diferenciales de los receptores probablemente sean importantes para la comprensión de por qué sustancias diferentes usadas para tratar enfermedades cerebrales tienen efectos distintos incluso cuando se dirigen al mismo objetivo. Podemos usar esa información para desarrollar nuevos medicamentos que sean más específicos y que tengan menos probabilidades de causar efectos secundarios no deseables”, afirmó.

Sin embargo, un experto considera que los hallazgos podrían no cubrir todos los alucinógenos.

“Sería bueno ver los hallazgos replicados en un tipo distinto de mamífero”, apuntó el Dr. John Halpern, director asociado de investigación sobre el abuso de sustancias en el Hospital McLean, de la Facultad de medicina de la Harvard, en Boston. “También sería interesante expandir esto a sustancias que no se consideran parte de los alucinógenos clásicos, como el PCP, que se dirigen a otros receptores”, apuntó Halpern, quien ha realizado sus propias investigaciones en el área.

Halpern concurrió en que los hallazgos “tendrán implicaciones amplias en la comprensión de los mecanismos subyacentes” en que se basan los efectos de ciertas sustancias. “También ayudará a descubrir por qué esas sustancias alegan tener efectos religiosos, efectos positivos y sus efectos negativos”, añadió.

Además, los hallazgos podrían conducir a nuevos y mejores medicamentos para tratar la enfermedad mental.

“En psicofarmacología, tenemos muchos medicamentos que no comprendemos muy bien como funcionan”, señaló Halpern. “Podemos decir lo que hacen en el cerebro, pero esto podría acercarnos a develar el misterio sobre por qué las sustancias que alteran nuestras percepciones de la realidad pueden tener efecto terapéuticos o dañinos”, apuntó.

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