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“Eres un ángel, una luz que se me apareció, la mejor mujer, mi novia, hoy mismo nos vamos a casar”.

Para Alma*, estas palabras podrían ser la más bella declaración de amor, pero fueron todo lo contrario, pues brotaron de un salvaje que le estaba desgarrando la ropa y mancillando su cuerpo a punta de mordiscos, como un perro rabioso.

La universitaria de 26 años fue víctima de una violación en el barrio Boston de Medellín, perpetrada por un fanático religioso que le robó la dignidad y anda suelto en la calle, sin una orden de captura que al menos mitigue un poco el deseo de justicia de la mujer.

En nuestra sección EN LA MIRA, les presentó un reportaje especial sobre el sórdido mundo de los depravados sexuales y el abandono que padecen las víctimas.

La víctima del violador del barrio Boston continúa en proceso de recuperación. Fotos de Julio César Herrera.

Tras lo sucedido, Alma duró dos meses encerrada, mortificada por el miedo. Hoy trata de salir avante y decidió compartir su caso con otras afectadas, para sentir que lucha contra la impunidad.

Hasta octubre de 2012, el CTI detuvo a 359 presuntos agresores sexuales en Colombia, 142 de ellos implicados en casos con menores de edad. “Por lo menos un violador de menores es capturado a diario en el país”, concluyó un informe de la Fiscalía publicado en ese mes.

Entre los detenidos hay párrocos, profesores, soldados, taxistas, falsos médicos y hasta un enfermero que abusaba de los viejitos en un asilo de Pamplona (Norte de Santander) y un yerbatero de Pitalito (Huila) que dejó inconsciente a una paciente de 20 años frotándole un gel, para después poseerla. “Es una muestra de que nuestra sociedad está enferma”, comenta Germán Antía, docente de Criminalística del Tecnológico de Antioquia.

Según el último estudio Forensis 2011 de Medicina Legal, en esta década los casos denunciados de violencia sexual se incrementaron, afectando más que todo a mujeres, niños y adolescentes. Eliana Mejía, especialista en Sicología Jurídica, argumenta que esto se debe a que “el 90% de los criminales en general son hombres” que cometen sus delitos contra los más débiles. Eso incluye a los ancianos y discapacitados mentales.

BLASFEMIAS

La ofensa contra Alma ocurrió a la 1:00 a.m. del pasado 21 de agosto en cercanías al parque de Boston. Conversaba con un amigo en la acera de la casa de él, cuando apareció un vecino del muchacho, visiblemente poseído por los alucinógenos. “No me quitaba la mirada de encima, me preguntó el nombre, teléfonos, qué hacía, con quién vivía, miraba mucho, me hizo sentir mal”, cuenta mientras un escalofrío le recorre la nuca.

Otros desconocidos se materializaron en el parque y le advirtieron al drogadicto que no querían verlo más ahí. “Vámonos, que se calentó el parche”, indicó el aludido, y partió en compañía de Alma y su amigo. Asustada, la estudiante aceleró el paso por una acera, mas fue sorprendida por el malhechor, quien la agarró del brazo y de un tirón la metió a su casa. “Era de tres niveles, muy oscura, y yo gritaba. Me llevó hasta el último piso y me encerró en una pieza con paredes de ladrillo y un grifiti de Jesucristo”.

Según Medicina Legal, el año pasado se practicaron 22.597 exámenes sexológicos forenses en Colombia, para una tasa de 49 casos de agresión por cada 100.000 habitantes (11% superior a 2010). El 85% de los ataques sucedieron en el área urbana, principalmente dentro de una casa. “Pero por cada delito sexual que se conoce, subyacen seis en el subregistro, que no se denuncian por miedo”, expone Antía.

Alma cuenta que el agresor inhaló droga y le indicó que tenía que obedecerle, “porque él era esquizofrénico”. Luego tomó una Biblia y a la vez que profería sandeces le arrancó la ropa y la dominó con el peso de su cuerpo. “Eres un ángel…”, comenzó a recitarle.

¿Qué pasa por la mente de un tipo así? “El sadismo no solo tiene que ver con lo sexual, es una necesidad de poder, se domina al más débil y de la forma más humillante posible”, afirma Mejía. En el 50% de los ultrajes sexuales registrados por Medicina Legal, el verdugo es un desconocido, ello implica que la otra mitad son personas cercanas a la víctima.

El pasado 13 de marzo un juzgado de Manizales sentenció a 13 años de cárcel a la mamá y a los abuelos de cuatro niños de 8 meses, 5, 8 y 9 años, de quienes abusaban en la ducha.

La víctima denuncia falta de colaboración de las autoridades y de los docentes de su universidad. Foto de Julio César Herrera.

La víctima denuncia falta de colaboración de las autoridades y de los docentes de su universidad. Foto de Julio César Herrera.

EXORCISMO

Alma estuvo cuatro horas encerrada, sometida a la brutalidad del blasfemo. “En la casa estaban la mamá de él, una tía y un primo, pero no hacían nada. Desde la pieza del lado, la mamá me gritaba ‘¡perra, zorra!’”. La misma señora, según la denuncia oficial, salía a la puerta, que golpeaba con insistencia el amigo de la universitaria, y le decía que ella no estaba adentro.

El depredador vociferó que la única forma de escapar era tirándose por la ventana y agregó que la iba a violar con un palo. Al oírlo, a la joven le dio un ataque de pánico. “Entré en shock, quedé tiesa y empecé a torcerme”, narra Alma, mientras dramatiza la torsión del cuerpo, con los dientes apretados y los dedos deformados en una aterradora especie de artritis.

El esquizofrénico se asustó y recorrió la casa gritando: “¡Mi novia se está muriendo, tiene asfixia cardiaca!”.

– “¿Qué hizo ya, que a todas les pasa lo mismo?”, replicó su madre alcahueta. Entró con él a la habitación, tomaron la Biblia y agarraron de la cabeza a la víctima temblorosa. Pronunciaron rezos, como si aquella depravación fuera un exorcismo.

– “Se te va a morir acá, sacala o te embalás”, ordenó a su hijo. El tipo, de unos 30 años, la arrastró hasta el primer piso. En el camino la amenazó diciéndole que callara o se moría,porque él tenía familiares en la banda “La Oficina”.

En la salida, la madre desalmada se arrimó a la ofendida y le rogó: “No diga nada, para que no me maten a mi hijo”.

Otros casos de brutal intimidación ocurrieron entre 2010 y 2011 en Bogotá, donde “el violador de Usme” ultrajó a 16 mujeres. Una de ellas tenía 18 años y estaba en embarazo, y él la violó en compañía de otros tres durante seis horas, delante de su hermano y su esposo, quienes atados contemplaron ese horror. El criminal enfrenta desde diciembreuna pena de 49 años de prisión.

Ya en la calle, Alma buscó ayuda en el CAI de Boston y de allá la mandaron al búnker de la Fiscalía, donde tuvo que aguardar dos horas antes de que le recibieran la denuncia. Siguieron los exámenes en Medicina Legal, en los que se confirmó el acceso carnal; las pruebas de embarazo, VIH y drogas salieron negativas.

Otras víctimas no tuvieron esa “suerte”. El pasado 23 de agosto fue condenado a 24 años de cárcel un abuelo que embarazó a su nieta de 13 abriles en Filandia (Quindío); el padrastro de la menor era su cómplice. Y hay quienes ni siquiera sobreviven, como una niña de dos años que murió por los vejámenes y torturas de su padrastro y su madre, en Bucaramanga. El pasado 11 de octubre fue condenado el matrimonio a 41 años de celda.

RESURRECCIÓN

Sus padres, adoloridos por la impotencia, fueron un apoyo vital para Alma, quien estuvo encerrada dos meses casi sin hablar, cambió su apariencia física y el perfil de Facebook. La ausencia le generó pérdidas en la universidad, donde no le ayudaron con las notas. Luego vinieron las terapias sicológicas.

“Todavía no le han sacado orden de captura a él, la fiscal me dice que es un proceso demorado”, opina la muchacha.

Según la Fiscalía, las ciudades donde arrestaron más depredadores en 2012 son Bogotá (33), Medellín (23) y Sincelejo (22). En la Capital han condenado a 287 personas por delitos de este tipo, de 3.343 casos que se han conocido. En el departamento de Caldas, uno de los más afectados, las denuncias aumentaron este año un 31.3% con relación al pasado (de 162 a 236 casos reseñados).

El personero de Medellín, Rodrigo Ardila, dice que “es preocupante el aumento de la violencia sexual en la ciudad, sobre todo contra menores de 14 años”. El principal foco es el Centro (comuna 10), con 774 denuncias el año pasado y la aparición del horrendo fenómeno de “subasta sexual”, en el que la virginidad y el candor de las infantes es vendido al mejor postor.

Antía señala que además de los depravados, existen estructuras de crimen organizado que abusan de las mujeres llevándolas a la trata de blancas, pornografía y matrimonios serviles con fines lucrativos. El anterior 26 de septiembre fue asegurada en la cárcel una mujer de Ibagué que grabó videos de prácticas sexuales con su hijo de 4 años y la hijastra de un tío, de 5, para comercializarlos en E.U., Holanda y Bolivia.

Alma siente que está en proceso de resurrección, por eso creó un correo electrónico para que, de forma anónima, otras víctimas le escriban y hablar así de la experiencia ([email protected]), “para alertar a otras, hacerles acompañamiento, eso también me ayuda a mí”.

Mejía explica que socializar el problema es importante, pues la afectada “se libera de la presión del secreto: pensar que quedará mal ante la sociedad la hace sufrir, pero cuando lo expresa y recibe apoyo se reduce esa ansiedad”.

A otros mancillados les queda más duro superarlo. El pasado 19 de julio fue arrestado alias “Diablo Rojo” por violar a un vecino de 13 años en La Dorada (Caldas). El chico no soportó lo sucedido y se arrojó del segundo piso de su escuela, quedando lisiado.

La deshonrosa experiencia transformó a Alma para siempre y ahora le infunde valor. “Les digo a las víctimas que pierdan el miedo de hablar, esto ya no puede seguir así” .

* Nombre cambiado por seguridad de la víctima.

La madre del agresor también fue incluida en la denuncia penal de la víctima. Foto de Julio César Herrera.

La madre del agresor también fue incluida en la denuncia penal de la víctima. Foto de Julio César Herrera.

¿SE PUEDE CURAR A UN DEPRAVADO SEXUAL?

¿Es posible rehabilitar a una persona que viola en serie, abusa de niños o en general es un agresor sexual? Los expertos consultados tienen posturas diferentes. La sicóloga Eliana Mejía argumenta que “los tratamientos que se han hecho al respecto han sido poco eficientes”.

Agrega que “actualmente se practica la castración química y podría hacerse un tratamiento conductual con la persona, para que entienda que sus actos le pueden generar consecuencias judiciales, pero su deseo no va a cambiar: si ya estableció a un bebé comosu objeto de deseo, eso no cambia. Es difícil trabajar con esta población porque no tienen empatía por el otro, para ellos es un objeto que no genera sentimientos de culpa”.

Para la especialista, “desde la Ley hay laxitud con estos delitos, porque tienen reincidencia, a quien los comete siempre le dan la ocasión de repetir; la cárcel no es lo ideal para un tratamiento, pero tampoco hay otras alternativas que permitan que la sociedad esté segura frente a estos sujetos”.

De otro lado, el criminalista Germán Antía opina que sí es posible rehabilitar a un abusador sexual, “pero se requieren tratamientos siquiátricos y farmacológicos muy complejos”. También se debe tener en cuenta, añade, que no todos los criminales sexuales son imputables, una variable que está en juego en estos casos.

Para el docente, “los tratamientos pueden ser exitosos, la que no es exitosa es la política criminológica relacionada con delitos sexuales en Colombia. En otros países, un predador sexual ni siquiera puede arrimar a metros o kilómetros de una escuela, eso lo tienen prohibido y tienen sistemas que lo detectan; pero nosotros ni siquiera tenemos programas que impidan la venta de drogas y licor frente a los colegios”.

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