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El turismo(bélico) se duplica en la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur

“Últimamente casi todos son chinos, más del 90 %”, asevera la guía, aunque los acontecimientos de las últimas semanas han atraído a personas de las más diversas nacionalidades, desde Reino Unido hasta Sri Lanka o Macao, e incluso a grupos de jóvenes estudiantes cargados de histórica curiosidad.

Entre ellos un español de 16 años, Nicolás, reconoce que, aunque sus padres en Madrid están “cada vez más preocupados” por su estancia en Corea del Sur, él no tiene miedo en absoluto.

“Nuestros tutores coreanos del programa de intercambio nos han animado a venir a la DMZ, porque dicen que no hay peligro real”, explica Nicolás en un perfecto inglés, entre gestos de aprobación de las tres jóvenes estudiantes estadounidenses que le acompañan en esta breve aventura fronteriza.

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Sorprendentemente, la percepción de escaso peligro en Corea del Sur se observa incluso en los soldados de segunda línea de la frontera, la mayoría jóvenes en su servicio militar obligatorio de dos años, que comparten las labores rutinarias entre bromas y amagos de complicidad.

Uno de ellos, de unos 20 años, asegura a Efe con gesto relajado “no sentir miedo” a pesar de la proximidad del poderoso e impredecible Ejército Popular norcoreano, que cuenta con 1,1 millones de efectivos por solo 640.000 del Sur.

Corea del Norte también supera en número de tanques, submarinos y misiles a su vecino del Sur, cuyas garantías de seguridad descansan en un armamento más moderno y, sobre todo, en el respaldo incondicional de Estados Unidos.

Preguntado por su disposición al combate, el joven soldado confirma que está “siempre listo para luchar”; eso sí, con una abierta sonrisa que elimina el dramatismo, tanto que podría parecer que el paralelo 38 es la frontera de los Pirineos y la guerra un episodio del pasado solo presente en los relatos de los ancianos.