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BANDERA

El nuevo engaño a Colombia

Desde pequeño he escuchado decir que “en renguera de perro ni en palabras de político hay que creer”, y esto parece cumplirse por partida doble en la existencia del camarada Juan Manuel Santos.

BANDERA

A finales de mayo de este 2013, un grupo de abogados de la mafia, políticos y empresarios antioqueños viajaron a Inglaterra con el pretexto de asistir a la final de Champions League 2012-2013, pero el verdadero propósito era concretar un macabro plan en el cual han venido trabajando el gobierno y la mesa de negociaciones de La Habana: un acuerdo secreto entre la oficina de Envigado y el gobierno de Santos.

El proyecto criminal empezó a gestarse con los integrantes del más alto nivel de la Oficina de Envigado, antiguos miembros del Cartel de Medellín, quienes por medio de los abogados de los narcotraficantes entraron en negociaciones con Santos. Sea quien fuere quien haya tomado la iniciativa, ambas partes hablaron en igualdad de condiciones.

La idea de Santos es hacer un acuerdo de paz con las bandas criminales de Medellín, meterlas a la fuerza a los diálogos de paz con impunidad en un “gran acuerdo nacional por la paz”, y aplicarles el Derecho Internacional Humanitario para proveerlas de estatus universal. Para tal efecto, buscaron el permiso de Diego Murillo Bejarano, alias “Don Berna”, un bandido del EPL que se vinculó al Cartel de Pablo Escobar y que luego luchó contra él unido a ‘Los Pepes’ y al gobierno de César Gaviria.

Desde su celda en Estados Unidos, “Don Berna” dio su total aprobación y, por medio de sus amigos abogados que luego viajaron a Inglaterra, le mandó razón a Santos y a los políticos y empresarios envueltos en esto. Les dijo que la parecía maravillosa la idea pero que necesitaba poner de acuerdo a varios de sus socios criminales. Para ello, pidió que trasladaran a la cárcel de Picaleña, en Ibagué, a Ericson Vargas Cardona (‘Sebastián’), José Leonardo Muñoz Martínez (‘Douglas’), Greylin Fernando Varón Cadena (‘Martín Bala’), Orlando Gutiérrez Rendón (‘el negro Orlando’). La excusa para trasladar a estos bandidos a la cárcel más corrupta del país fue “para evitar posibles fugas”, pero la verdad es que todo formó parte del libreto de la obra que estamos presenciando.

La idea de este atraco a la credulidad de los colombianos unió a las dos bandolas en su maquinación para vengarse de Álvaro Uribe Vélez por la extradición de decenas de cabecillas narcotraficantes y, al mismo tiempo, conseguir réditos políticos para Juan Manuel Santos. Así, mientras los bandidos obtienen indultos, rebajas de penas y beneficios carcelarios, el camarada Santos obtiene prestigio político por hacer la paz con las bandas que tienen azotada a Medellín. Bandas que operan bajo las órdenes de don Berna y los cabecillas reunidos en la cárcel de Picaleña.

Ya los capos dieron órdenes a sus criminales que asolan la capital antioqueña de menguar los asesinatos. Y esta parte del trato se está cumpliendo, al menos en la cifras reportadas por las autoridades en cuanto a índices de criminalidad en Medellín.

Una ONG llamada CORPADES, con cuyo director nos comunicamos para preguntarle sobre unas denuncias en su contra, se ha vinculado a este teatro buscando –también, cómo no- su particulares beneficios: mayor financiación estatal, financiación internacional, prestigio y, eso dicen, la oportunidad de sacar a decenas de miembros de Corpades y sus familias rumbo a Canadá, como asilados políticos avalados por el gobierno de Santos, para vivir como pitirris a costa de nuestros bolsillos. En cuanto el señor Quijano responda nuestras preguntas publicaremos un extenso informe sobre las acusaciones que pesan sobre él.

Los hampones trasladados a la Cárcel de Picaleña también se entrevistaron ya con la Cruz Roja Internacional para estudiar la posibilidad de que los eleven a la categoría de “facilitadores de paz”, “gestores del nuevo pacto por la paz en Medellín”. Esto, lo repetimos, para que la presión internacional haga efecto en la rebaja de penas e indultos que reclaman.

Obviamente el Fiscal General Eduardo Montealegre –que ha sido también de los mayores contratistas del Estado- ya está al tanto del proceso y se están buscando las fórmulas jurídicas para proveerles de perdón y olvido a estos asesinos narcotraficantes; los expertos ya han puesto en marcha una figura parecida a “Justicia y Paz” y preparan una gran campaña en medios de comunicación para lanzar este proyecto como la “Gran Reconciliación Nacional”.

La familia del gobernador Sergio Fajardo (condecorado hace unos días por Santos con la medalla militar San Rafel Arcángel) está metida hasta el

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cuello con este proceso dado que han adquirido enormes extensiones de tierra destinadas a la construcción. Estas tierras se han devaluado debido a la violencia en Medellín, y la familia de Fajardo espera que con el lanzamiento de esta campaña, en el marco de un pacto de paz, sus terrenos (cuya mayoría se encuentran en zonas afectadas por la violencia) suban de precio astronómicamente.

Lo mismo sucede con políticos y empresarios de la región. Un acuerdo de paz con las bandas criminales dispararía hasta las nubes los precios de las tierras en Medellín y la zona metropolitana, beneficiando a ciertos intereses que tienen en la misma gobernación de Antioquia.

La Policía Nacional también gana. Las bandas criminales se unen en este “esfuerzo por la paz” y la Ponal dará su bendición al falso arrepentimiento. Ya destituido el general León Riaño, quien no estaba de acuerdo con esta parodia, el general serposamperista Rodolfo Palomino López asume lugar protagónico en esta farsa y saldrá a decir a los cuatro vientos que la política de seguridad de cuadrantes, diseñada por Juan Manuel Santos, su ministro Rodrigo Rivera, y el general Oscar Naranjo, llamada “Seguridad ciudadana” (que buscaba enlodar la “seguridad democrática” del gobierno de Uribe), sí funciona. De esta manera, el general Palomino se gana otro sol y el general Naranjo será alabado por la gran prensa como el cerebro detrás de la paz, entrando por la puerta grande a la fórmula vicepresidencial ya sea de Santos o de Vargas Lleras (Recordemos el otro engaño de Santos y Naranjo: http://www.periodismosinfronteras.org/el-mejor-policia-del-mundo-otro-engano-de-santos.html)

Así, de acuerdo todos los actores, el gobierno pronto entrará a calificar a las bandas criminales de Medellín como parte del ‘conflicto armado interno’ que vive el país, con todas las garantías que esto representará para los delincuentes. Oscar Naranjo y Santos también están de acuerdo en quitarle funciones a la Policía como ‘cuerpo de choque’, y volverlos estáticos, darles una imagen de ‘policía comunitaria’ armada solo de bolillos. Esto, en cumplimiento de las exigencias de las FARC quienes esperan también vincular a guerrilleros como oficiales y suboficiales de la Policía en el cacareado ‘posconflicto’.

Juan Manuel Santos, el camarada “Santiago”, también ganará electores en Antioquia con esta opereta. Esa es la paseadera a Medellín, esa es la razón de sus caprichos demenciales –como ese de trasladar la celebración de la Batalla de Boyacá a esa ciudad-, y con ello pretende asestar un golpe de opinión a la política de “Seguridad Democrática” del presidente Álvaro Uribe Vélez al ‘demostrar’ que esa política no servía y que ésta, ‘la seguridad ciudadana’ por cuadrantes sí ha sido exitosa.

Piedad Córdoba e Iván Cepeda también se benefician. Como todos sabemos, ellos han estado llevando y trayendo razones y conspiraciones desde las cárceles en Estados Unidos donde están los narcos extraditados por Uribe. En ese “correveidile”, entre los narcos de las FARC, los narcos de Medellín y los del gobierno, ya armaron todo el tinglado para este nuevo engaño a Colombia. Muy pronto Macaco y don Berna endurecerán los ataques contra Uribe y contra José Miguel Narváez, a quienes acusarán falsamente de cuantos crímenes se les antoje.

Ojalá el abogado Gustavo Salazar Pineda, abogado de la mafia, nos contara de estos secretos, si es que los conoce como suponemos; o que lo hiciera Santiago Londoño White, “empresario” antioqueño experto en hacerle mandados a la mafia con los gobiernos de turno dispuestos a la complicidad.

De esa calaña son este gobierno y todos sus aliados, quienes no pueden esgrimir hojas de vida honestas sino prontuarios que harían ruborizar de la vergüenza a la caterva de hampones que se están apoderando de las montañas nororientales de Bogotá con el beneplácito del terrorista que tenemos de alcalde.

¿Y quienes juraron defender al pueblo colombiano de sus enemigos, qué..? Nada, con el cerebro y los dídimos reblandecidos por tanta mermelada.

Por Ricardo Puentes @ricardopuentesm

Fuente: minuto30.com/