Según datos oficiales, al menos 7.853,91 km2 de selva han sido arrasados, respecto a lo registrado en el mismo periodo del año pasado. Académicos y ambientalistas aseguran que la escalada se explica por la presión de madereros y ganaderos, como también a la apertura de reservas indígenas y áreas protegidas para actividades de explotación y la minería. La cifra se ubica por encima de los 4.075,9 km2 reportados entre enero y septiembre del año pasado y de los 4.947,40 km2 en todo ese año, de acuerdo con el sistema DETER de alertas satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE). La deforestación se mantuvo dentro de los niveles de los últimos años, hasta que a partir de junio se registró un repunte.De igual forma la Amazonía brasileña perdió en agosto pasado 1.698 kilómetros cuadrados de su cobertura vegetal, un área en un 222% superior a la desforestada en el mismo mes de 2018. Los números indican que, pese a que la devastación se redujo con respecto a julio de este año, la destrucción de la cobertura vegetal de la mayor selva tropical del mundo continúa creciendo. El fuerte salto de la deforestación en julio y agosto de este año hizo con que el área de la Amazonía destruida en los ocho primeros meses de este año saltara hasta 6.404,8 kilómetros cuadrados, una superficie en un 92 % superior a la derribada entre enero y agosto del año pasado (3.336,7 kilómetros cuadrados).

“Los madereros aumentaron la tala de los bosques y los agricultores la expansión de sus áreas de cultivo en la región.”

Fuente: Semana Sostenible

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