“La Amazonía no solo no podrá cumplir sus funciones como pulmón del planeta, sino que se transforma día a día en una fuente de emisiones de carbono”.

El bosque tropical de la Amazonía sufrió las tres peores sequías en cien años, haciendo que parte de su bosque tropical se queme hasta quedar reducido a pastizales. Con el propósito de transformar bosques maduros en tierra fértil de cultivo, los agricultores que usan el sistema de roza, tumba y quema provocan la mayoría de los incendios de la Amazonía. Otros incendios son accidentales y se originan por la presencia de escombros inflamables en los sitios de tala o, incluso, por cigarrillos. En años normales, esos incendios se extinguen de manera natural cuando comienza a llover, pero cuando no llueve, esos incendios quedan fuera de control.Un incendio típico en un bosque tropical se extiende por el sotobosque —la zona boscosa que crece más cerca del suelo— y puede durar meses, muchas veces sin siquiera ser detectado. Cuando las llamas afectan árboles más altos, se abren huecos en el dosel arbóreo —la región superior de los bosques, conformada por las copas de los árboles— y algunos tramos del suelo quedan expuestos a la luz solar. Esto ocasiona que la vegetación y las hojas se sequen y se conviertan en nuevo combustible para alimentar el fuego.

“Un estudio reciente demuestra que las emisiones de carbono producidas por los incendios forestales equivalen a la mitad de las que genera la deforestación”.

Los datos recopilados en toda la cuenca del Amazonas —de satélites, estudios aéreos y torres de flujo atmosférico— presagian sequías más prolongadas y frecuentes para las décadas siguientes. El bosque tropical, que por lo regular es muy resistente, tendrá menos tiempo para recuperarse entre las épocas de sequía. Para el final de este siglo, las temperaturas cada vez más altas de la región podrían alcanzar niveles inéditos desde hace diez millones de años y, por ello, desestabilizar un ecosistema que desempeña un papel central en la regulación del clima global.Desde 1970, más de una quinta parte del bosque tropical ha sido destruida por la explotación forestal y las actividades agrícolas. Ahora, el cambio climático amplifica las consecuencias de la actividad humana y amenaza a una fuente crucial de biodiversidad, agua dulce y oxígeno del mundo.

Fuente: NYTimes

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