Informe calentamiento global de Naciones Unidas, Colombia entre los vulnerables

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas publicó su esperado informe sobre cómo el calentamiento global cambiará nuestro planeta en las próximas décadas. Se trata del análisis de más de 14.000 artículos científicos, el más completo hasta la fecha. Según las conclusiones de los científicos, las emisiones continuas de gases de efecto invernadero podrían superar un límite clave de la temperatura global en poco más de una década. Muchos de los cambios observados en el clima no tienen precedentes en miles, sino en cientos de miles de años, y algunos de los cambios que ya se están produciendo, como el aumento continuo del nivel del mar, no se podrán revertir hasta dentro de varios siglos o milenios.

Según este informe, las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de las actividades humanas son responsables de un calentamiento de aproximadamente 1,1 °C desde 1850-1900, y se prevé que la temperatura mundial promediada durante los próximos 20 años alcanzará o superará un calentamiento de 1,5 ºC. Esto producirá un aumento de las olas de calor, se alargarán las estaciones cálidas y se acortarán las estaciones frías; mientras que con un calentamiento global de 2 °C los episodios de calor extremo alcanzarían con mayor frecuencia umbrales de tolerancia críticos para la agricultura y la salud.

  • El cambio climático está intensificando el ciclo hidrológico. Esto conlleva una mayor intensidad de las precipitaciones y las inundaciones asociadas, así como unas sequías más intensas en muchas regiones.
  • El cambio climático está afectando a los patrones de precipitación. En las latitudes altas, es probable que aumenten las precipitaciones, mientras que se prevé que disminuyan en gran parte de las regiones subtropicales.
  • Las zonas costeras experimentarán un aumento continuo del nivel del mar a lo largo del siglo XXI, lo que contribuirá a la erosión costera y a que las inundaciones costeras sean más frecuentes y graves en las zonas bajas. Los fenómenos relacionados con el nivel del mar extremo que antiguamente se producían una vez cada 100 años podrían registrarse con una frecuencia anual a finales de este siglo.
  • Un mayor calentamiento amplificará el deshielo del permafrost, así como la pérdida de la capa de nieve estacional, el derretimiento de los glaciares y los mantos de hielo, y la pérdida del hielo marino del Ártico en verano.
  • Los cambios en el océano, como el calentamiento y la acidificación del océano, el aumento de la frecuencia de las olas de calor marinas, y la reducción de los niveles de oxígeno, están claramente relacionados con la influencia humana. Estos cambios afectan tanto a los ecosistemas de los océanos como a las personas que dependen de ellos, y continuarán produciéndose al menos durante el resto del siglo.
  • En el caso de las ciudades, algunos aspectos del cambio climático pueden verse amplificados, en particular el calor (ya que las zonas urbanas suelen ser más cálidas que sus alrededores) y las inundaciones debidas a episodios de precipitaciones intensas y al aumento del nivel del mar en las ciudades costeras.

Es claro que por ejemplo en Colombia los páramos van a reducir su tamaño por consecuencia del cambio climático. Es claro que vamos a perder todos los glaciares y páramos del país, esto significa un impacto muy grande en el ciclo del agua; Por otra parte, la Amazonía, ese gran pulmón del mundo también es otro ecosistema frágil que se está viendo afectado.

Ya se están viviendo los efectos del calentamiento global. Ahora en cualquier momento puede helar, puede llover, hacer mucho sol”

Perder la Amazonía significa un caos climático de tamaño mayor. Y es aquí donde se hace más critica la situación si se suma el efecto de la deforestación en las selvas. Menos árboles y más sabanas, el escenario perfecto para el desastre ambiental. El problema con la deforestación es que, cuando el suelo está limpio, caen unas grandes lluvias durante el invierno. Eso va directamente a los ríos y vienen las grandes inundaciones y en el verano pues no hay agua porque no ha sido infiltrada en el subsuelo.

Fuente: un.org