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¿Google rastrea tu información a propósito?

¿Google rastrea tu información a propósito?

Hace unos días provocó controversia la información de que Google y algunas otras compañías de la industria Web burlaban los filtros de privacidad para rastrear usuarios del buscador de Apple, Safari y de los aparatos móviles iOS. Pero no es la primera ni la última vez que Google se encuentra bajo la lupa por comportamiento dudoso. Mientras muchas compañías (sobre todo Facebook) utilizan formas ingeniosas para obtener información personal de sus seguidores, con fines de lucro, dejando de lado la privacidad de los usuarios, las acciones de Google reflejan cuál se convierte poco a poco en la norma en este espacio híper competitivo. Muchos comparan el tipo de publicidad que predomina en la actualidad con el de antaño, el que practicaban carniceros, tenderos y sastres de pueblos pequeños, quienes según conocían más a detalle sobre tus gustos, te podían ofrecer un servicio de mucha mayor calidad

¿Google rastrea tu información a propósito?
Google dejó de utilizar esta técnica ofensiva después de que lo reportaron, aunque ahora Microsoft dice hacer lo mismo con el Internet Explorer 9. Google dijo que burló los filtros de seguridad de Safari para permitir que los usuarios de Google+ pudieran hacer click en “+1” (compartir instantáneamente) cuando les gustara un anuncio.

Google añadió que las cookies no recolectaban información personal, sino que simplemente verificaban en qué momento te conectabas a Google y cuáles eran tus preferencias con respecto a su publicidad. El problema es que, como resultado de este movimiento, las redes de anunciantes de Google también podían rastrear a los usuarios, un efecto secundario accidental, según Google. Justo ese es el problema, Google y otras redes de publicidad han optado por burlar otras tecnologías de privacidad que estaban diseñadas para prevenir justo lo mismo que ahora tratan de hacer. El verano pasado los mismos ingenieros de Google reconocieron que era una falla de seguridad en el código del navegador, por lo que incorporaron una mejora al proyecto Webkit. Es difícil entender cómo sucedió ese error, considerando el exhaustivo escrutinio al que han estado expuestas últimamente las políticas de privacidad de Google.

Yo acostumbro usar Gmail, pero eso no significa que esté de acuerdo en que Google deshabilite el resto de las opciones de privacidad que elegí para hacer que el intercambio de contenidos en las redes sociales sea más apegado a lo que le conviene. Parece que Google seguirá el mismo camino que Facebook y su estrategia de compartir sin problemas, que automáticamente deja ver tus actividades en la red a través de aplicaciones sociales
¿Acaso no llegó ya el momento de echarle un ojo a la ley que restringe las libertades digitales y tomar todo ese extenso lenguaje para escribir leyes que defiendan nuestra privacidad?.

No debería de funcionar así la privacidad? Si yo hago algo para evitar ser rastreado, ¿no deberías de respetarlo, aunque supongas que disminuirá mi “experiencia” con tus productos? Jonathan Mayer, el investigador que describió cómo estas cookies explotaron el bicho de Safari, hizo referencia a esta situación como “jugar al gato y al ratón”, o incluso se le podría considerar como una especie de “carrera armamentista” entre las compañías de publicidad. El usuario promedio no debería dar ni un paso adelante hasta que comprenda qué uso dan a las cookies las compañías de publicidad, así como los detalles de su implementación. Probablemente deberíamos tomar en cuenta el consejo de Howard Beale, de la película Network: “Quiero que te levantes justo en este instante, vayas hacia tu ventana, la abras y saques la cabeza y grites: ‘¡estoy muy enojado y no voy a permitir que esto siga sucediendo!’ Las cosas tienen que cambiar, ¡pero primero tienes que manifestar tu enojo!”