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Especies de agua dulce en gran amenaza de extinción

“Este problema es de especial atención, pues no solo estamos perdiendo frente a nuestros ojos uno de los mayores tesoros naturales del planeta; también, estamos llevando al planeta a un punto de no retorno del que no va a poder recuperarse en el futuro.”

La vida silvestre en los ecosistemas de agua dulce está disminuyendo tres veces más rápido en comparación con la biodiversidad terrestre o marina, según el Informe Planeta Vivo 2020. La pérdida de hábitat causada por el desarrollo humano, como la construcción de hidroeléctricas y las represas, son algunas de las principales causas. Según análisis recopilados por el estudio de WWF, casi una de cada tres especies de agua dulce está amenazada de extinción y todos los grupos taxonómicos -es decir, los grupos en los que se clasifican las especies- son más vulnerables en los sistemas de agua dulce, en comparación con los terrestres. El problema es mayor en las especies que viven en América Latina y el Caribe.

Las especies de agua dulce son vitales para nuestra vida en el planeta. Algunas de ellas, como los peces, son la principal fuente de alimentos e ingresos económicos para muchas comunidades en el mundo y ayudan a mantener saludables los ecosistemas de los que todos dependemos. El estudio hace énfasis en las alarmantes cifras de pérdida de megafauna dulceacuícola, es decir, las especies de gran tamaño, con un peso superior a 30 kilogramos, que viven en los ecosistemas de agua dulce, como los delfines de río o los grandes bagres migratorios. Por lo general, estos animales son esenciales para controlar las poblaciones de otras especies, lo que mantiene el equilibrio natural de los ecosistemas.

Los ecosistemas de agua dulce están palideciendo drásticamente y los seres humanos somos los principales causantes. Según el IPV, algunos ecosistemas claves para estas especies como los ríos y los humedales están desapareciendo a un ritmo acelerado en todo el mundo debido, en gran parte, a la construcción creciente de represas e hidroeléctricas. En el caso de los humedales, el 70% de estos ecosistemas se han perdido desde 1900 y dos tercios de los que quedan en el mundo han sido drenados, represados y fragmentados con diques desde el siglo XX. Asimismo, la mayoría de los ríos más largos del mundo -como el río Amazonas o el Orinoco- han sido represados o alterados y solo un tercio de los 242 ríos de más de 1.000 km de longitud siguen fluyendo libremente.

La solución: Las especies de agua dulce no tienen fronteras, por eso, los esfuerzos que busquen su protección deben traspasar los límites entre los países y vincular a los diferentes sectores de la sociedad, para trabajar como aliados en su conservación y la de sus hábitats. Reducir la contaminación, con respuestas políticas y de gestión que incluyan un mejor tratamiento de aguas residuales, regulación de las industrias contaminantes y prácticas agrícolas mejoradas. Proteger los hábitats críticos como los humedales, a través de la conservación comunitaria, la creación de áreas protegidas, la planificación del uso de la tierra y los programas de restauración de hábitats. Poner fin a la sobrepesca y la extracción de arena insostenible, con leyes que regulen los volúmenes de extracción, y con soluciones basadas en la naturaleza, como la sustitución del hormigón por materiales reciclados.

Proteger la vida silvestre de agua dulce no es un trabajo que recae únicamente en los gobiernos y las ONG. Todos tenemos una responsabilidad con la riqueza natural de nuestro planeta y desde casa, podemos empezar a actuar:

  • Informarse sobre las especies de agua dulce y sus hábitats, y conocer las amenazas que enfrentan.
  • Usar el poder de las redes sociales para compartir información y motivar a más personas para que se interesen en el cambio.
  • Comprar responsablemente, no apoyar los comercios que amenazan sus hábitats y asegurarse de conocer el origen de lo que compre. La minería de oro, la sobrepesca, la caza furtiva y el tráfico de especies son algunas de las actividades humanas que amenazan a estas especies.
  • Sumar su voz para exigirle a los gobiernos acciones, legislaciones más contundentes y modelos de desarrollo que conserven las especies de agua dulce y sus hábitats.
  • Apoyar a organizaciones como WWF que trabajan en los territorios y que, junto a las comunidades locales, buscan salvaguardar las especies dulceacuícolas de sus territorios.

Fuente: elespectador.com