Estudios recientes en neurología muestran lo importante que es el silencio para el funcionamiento normal del cerebro; las investigaciones científicas sobre los efectos positivos del silencio es relativamente reciente, por ejemplo en 2006 el doctor Bernardi estaba estudiando los efectos de la música en la relajación y se dio cuenta de que el mayor estado de relajación se alcanzaba no con las obras musicales más pausadas, sino durante las pausas en silencio entre pieza y pieza. Cuando el ruido es constante aumentan los niveles de cortisol, los niveles de glucosa en sangre, la presión arterial, y se desencadenan las peores consecuencias del estrés crónico. El ruido ambiental aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, el ruido afecta a la capacidad de los niños para aprender y en los adultos puede provocar o empeorar la depresión y la ansiedad. Cuando además el ruido afecta al sueño, estos efectos se multiplican.Por supuesto, la exposición a ruidos fuertes como una explosión o ruidos prolongados como los trabajadores de una fábrica, pueden provocar daños en el oído y pérdida de audición. Pero ese ruido ambiental constante al que estamos sometidos a diario es perjudicial por otros muchos motivos. El ruido provoca en el cerebro la activación del mecanismo de huida o lucha, es decir, una reacción de estrés.

Fuente: es.weforum.org

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