También conocidos como “nurdles” en inglés, estas pequeñas bolitas son materia prima en la industria del plástico, son como los ladrillos con los que se construyen la mayoría de artículos de plásticos y normalmente miden entre 1 y 5 MM. Es decir, que las lágrimas de sirena serían un tipo de microplástico creado así de pequeño a propósito, tal como sucede con las microperlas usadas en productos cosméticos. La industria del plástico utiliza estas pequeñas bolitas como materia prima para crear desde botellas de agua hasta televisores; millones de estos gránulos de plástico terminan en los océanos, donde son una amenaza para la vida marina.

“Se estima que solo en Reino Unido la industria del plástico libera hasta 53.000 millones de nurdles anuales. Esa es la misma cantidad que se necesitaría para hacer 88 millones de botellas de plástico. Se encontraron un promedio de 139,8 nurdles por metro cuadrado en las playas de Inglaterra, eso es alrededor de 140.000 a lo largo de 1 km de línea costera”.

En lugar de convertirse en artículos para el hogar, muchos de estos gránulos de plástico terminan en el océano, donde van capturando toxinas y siendo consumidos por la fauna marina. El tamaño de los nurdles los hace fáciles de transportar como materia prima, que luego las fábricas funden y moldean en todo tipo de productos plásticos. Desafortunadamente, la mala gestión de estos pequeños gránulos durante el transporte y procesamiento hace que miles de millones se liberen involuntariamente en los ríos y océanos a través de tuberías de efluentes, que se vuelen de los contenedores o se expanden por medio de derrames industriales. Su tamaño pequeño, su forma redonda y su variedad de colores los convierten en alimentos atractivos, que se confunden fácilmente con huevos de peces y presas pequeñas.Están compuestos de polímeros que permiten que los contaminantes orgánicos persistentes (COP) en el agua de mar se acumulen en sus exteriores. Estas toxinas luego se transfieren a los tejidos de los organismos que los comen. También pueden ser colonizados por microbios que son peligrosos para los seres humanos. Los nurdles pueden ser tan nocivos que se aconseja a las personas que limpian playas o a los que los manipulan en estudios científicos que no los toquen sin protección, lo que hace que tomar el sol en muchas playas se convierta en una idea poco atractiva.

Fuente: semana.com

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