Cio D’Or arribó en algún septiembre entre montañas tupidas por una gran cantidad de especies de árboles, en una noche con un clima templado que daba la posibilidad del rose entre los cuerpos y los viabilizaba al movimiento psíquico sin cesura; todo ello hasta el aclarecer del alba adornado por paisajes sonoros aventurados, creados con el más sincero amor que lo humano tiene para ofrecerle a su entorno ¡Hasta que situó a aquella Medellín entre la estética y el arte!… Esta creadora conceptual que cargaba en su equipaje el más selecto ambient, un minimalismo circundante y el creativo experimental que empuja hacia el Techno en todas sus texturas, conjugaron para que la música se transformara en la ampliación del pensamiento de un público totalmente receptivo que apreció con asombro una experiencia sobrenatural, algo que demostró que aún es posible eludir el habitad en las ciudades sintéticas contemporáneas, pero para eso debe subsistir la emotividad y la poiesis acústica.

Exactamente eso lo hace Cio Dorbandt cuando se apodera melancólicamente de sus sonidos, elevándolos así al drama que brota a través de las partituras estructuradas y facilitándole al espectador la interacción del alma-cuerpo en cualquier contexto donde esté permitida la música avanzada, es decir ¡Dorbandt vive la música, no la toca! Porque para poder comprender la melodía electrónica es necesario posicionarla en la categoría del arte y al mismo tiempo para ello es obligatorio que sus exponentes afloren sus sentimientos de una manera verídica y convincente. El ser nacida en Hannover y luego decidir radicarse en ciudades acogedoras con su personalidad y sobretodo con la naturaleza le permitió a Cio situarse en la estética; primero enalteciendo la corporeidad con su formación en la danza contemporánea, el ballet y las coreografías auto-desarrolladas con música clásica, luego exaltando su emotividad con la interpretación de los instrumentos del Jazz; abalando a D’Or para disfrutar tanto su movimiento como el que induce en los otros por medio de sonidos clásicos, temperados y sinfónicos.

“Me importa una mierda si algo está de moda o no, solo pienso en hacer lo que siento. Esta es mi forma de educar a las multitudes, es el deber mientras se llega a ellas porque parecen estar en una zona de confort desde que algunos convirtieron al techno en un concurso de popularidad. Yo tengo imaginación y es por eso que siempre estoy trabajando en mi sonido”

Por consiguiente Cio encauzó su deseo en la composición e interpretación de música para el teatro y las exposiciones enfocadas a lo hipnótico; eso gracias a aquellos paisajes sonoros cinematográficos que reproducen una combinación de elementos electrónicos e instrumentos orquestales, creando así un mundo de ideas melodiosas que arrastra el origen hacia el infinito. Con su primer estudio móvil cristaliza su ritmo en las variaciones del techno (ácido y dub) y redefine su arte con elementos deep y ambient que sorprendentemente superaron la intención primaria del trance. Ya el resto es anecdótico y meramente bibliográfico pero digno de comunicarse: Toda esa concepción de estética y arte le sirvió a esta alemana a finales de los 90s mantener residencia en uno de los centros tecnológicos ubicados en la cima de la cultura rave de Munich de ese entonces ¡Ultraschall club!, instaurándose en los estándares nacionales e internacionales con sus sets auténticos e inusuales. Prontamente participaría en sellos de culto como Prologue, Semantica, Telrae, Hypnus, Time to Express, Treibstoff, Kurbel, Karmarouge, Motoguzzi y colaboraría con artistas profundos como Donato Dozzy, Mike Parker, Gabriel Ananda & Claudio PRC. No se debe dejar a un lado su pasión por el teatro y la cooperación en bandas sonoras de series y programas de plataformas como Netflix.

#paralosquesaben Ya se viene el 2do y posiblemente el último round con la arquitecta del sonido Cio D’Or este próximo sábado 14 de septiembre de #amoryamistad en el Monasterio (Selina) *Sólo 400 personas #soularchitech. Aporte $45.000 en el 3004885656, http://www.medellinstyle.com o promotores de confianza ¡Amor, música y baile!

POR: Daniel Tamayo Mendoza

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