Investigadores de la Universidad de Antioquia (UdeA) han documentado que el cangrejo violinista (Minuca vocator) en el golfo de Urabá acelera la degradación física del plástico presente en los ecosistemas de manglar. Este hallazgo factual, desarrollado durante más de tres años por docentes y estudiantes de los institutos de Ciencias Marinas y Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, demuestra un mecanismo biológico de fragmentación superior al efecto de la radiación solar, el oleaje o la fricción del sustrato arcilloso.

La investigación evidenció que estos crustáceos, de aproximadamente 3 centímetros de longitud y 3 gramos de peso, ingieren partículas sintéticas de forma recurrente, registrando un promedio de 49 partículas por individuo. A lo largo de ensayos de laboratorio y seguimiento en campo por más de 66 días, los científicos observaron que la masa plástica es sometida a un proceso de trituración mecánica al pasar por el sistema digestivo del animal, reduciendo el tamaño de los polímeros en cuestión de semanas.
El descubrimiento plantea un nuevo panorama científico sobre las interacciones entre la fauna marina y la contaminación antropogénica. Si bien el proceso demuestra la adaptación funcional de la especie en entornos degradados, la comunidad académica analiza las implicaciones ecológicas secundarias, evaluando si esta fragmentación acelera la dispersión de microplásticos hacia los eslabones superiores de la red trófica o si facilita la posterior colonización microbiana para su degradación.


