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Nos ahogábamos y no nos dejaban salir: sobreviviente de Night Club.
Los hechos se desencadenaron hacia las 5 de la mañana, cuando la Policía recibió una llamada en la que se pedía su presencia para atender una riña en el bar.
Más de una veintena de uniformados llegaron al establecimiento y encontraron la puerta, metálica y gris, cerrada. Las primeras versiones indican que los agentes golpearon insistentemente y, ante la negativa de los propietarios, habrían lanzado gas pimienta a través de las rendijas de la puerta para forzar su ingreso. Este habría sido el detonante para que se iniciara la estampida hacia una única, empinada y estrecha escalera de salida del local. Todas las ventanas habrían permanecido cerradas.
“Nos estábamos ahogando. Había gente que pedía agua, unos lloraban y otros vomitaban, pero no nos dejaban salir”, contó Martín Vanegas, uno de los sobrevivientes de la tragedia.
En medio del caos, algunas personas, la mayoría embriagadas, trataban de llegar al primer piso. Otros quisieron escapar por las ventanas. Unos cuantos más terminaron atropellados por quienes trataban de salir desesperadamente.

“La culpa no solo es de la Policía. Gritaban que les abrieran la puerta, pero no quisieron. La gente comenzó a salir asustada. Después, vimos cómo sacaban a las personas y las dejaban tiradas en el piso, hasta que por fin se las llevaron a las clínicas”, relató un taxista que presenció el hecho.
Unos 11 vehículos, entre ambulancias, patrullas y taxis, recogieron a los heridos y contusos y los trasladaron al Policlínico del Olaya y al Cami del mismo nombre.
La dueña del bar, Luz Marina de la Peña Rozo, reconoció que continuamente infringe la normativa sobre los horarios de cierre de este tipo de establecimientos. “Siempre abro después de las 2 de la mañana, por eso la gente viene acá”, dijo.
Ante lo sucedido, el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Luis Eduardo Martínez, afirmó que “hay que averiguar cómo se produce el gas dentro del sitio. Eso es motivo de investigación, por eso el CTI está al frente”, afirmó. La Policía, de momento, ordenó la suspensión del servicio de dos de los uniformados que atendieron el caso, y en un comunicado expresó sus condolencias a las familias de las víctimas.
Luego de la estampida, en el estrecho espacio del bar quedaron sillas plásticas volteadas, botellas de cerveza rotas y prendas de vestir de las víctimas en el suelo. En su cuenta de Twitter, el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, se pronunció y dijo que “no puede ser que una intervención policial mate más gente que si no hubiera intervenido. La falla está en los métodos de intervención”.

Sector conflictivo
Night Club es uno de los seis establecimientos de la localidad de Rafael Uribe Uribe que funcionan como clubes privados y expenden sin ningún control licor hasta las 7 de la mañana. “Ya nos acostumbramos al sonido de la sirena de las ambulancias y de las patrullas. Y hasta nos parece normal oír gritar a una mujer pidiendo auxilio”, dijo una vecina de San José. “No es la primera vez que hay heridos aquí, en este sector apuñalan, roban y cada fin de semana hay pelea, es un ‘sálvese quien pueda’ ”, dijo otro vecino.
Víctimas llegaron al hospital sin signos vitales.

Andrés Camilo Rincón, de 24 años, pasó la noche del sábado departiendo con su familia en una casa del barrio La Gran Colombia, en el sur de Bogotá. Antes de llegar al establecimiento donde encontró la muerte, celebraba el cumpleaños de Carlos Felipe, su hermano menor.
Allí permaneció hasta las 11 p.m., cuando se despidió por última vez de los suyos. “A esa hora me pidió el celular para llamar a su pareja, una mujer con la que estaba viviendo desde hacía poco y con quien quedó de encontrarse. Después se fue”, relató a las puertas de Medicina Legal su padre, Octavio Rincón, todavía conmocionado con la noticia pero exhibiendo una tranquilidad asombrosa pese a la tragedia. “Mi hijo trabajaba en la construcción y se acababa de inscribir a un curso para electricistas en el Sena. Era una persona muy sana”, dijo el hombre, quien intentó pedir explicaciones a los agentes del CTI que llegaron al lugar de los hechos. Al sitio donde se produjeron los hechos fueron algunos familiares de las víctimas. Nelly López, madre de Nelly Katherin Rincón, de 22 años y otra de las víctimas fatales, contó que su hija trabajaba como cajera en una supertienda. “Nelly era juiciosa y responsable. Nos sostenía a mí y a su niña de 6 años”, dijo López, con la voz entrecortada y visiblemente afectada. De acuerdo con el parte médico que le dieron en el Policlínico del Olaya, Nelly, según su madre, llegó a ese hospital sin signos vitales y murió por asfixia. Investigaciones preliminares señalan que todos los fallecidos habrían llegado sin signos vitales a los centros asistenciales a los que fueron trasladados.

Gas pimienta rara vez mata
El gas pimienta es una sustancia inodora, incolora e insípida, que incapacita de 10 a 15 minutos, en ocasiones, por más tiempo. Los efectos son inmediatos: provoca intenso ardor en la piel y los ojos, tos, dificultad para respirar, lagrimeo, irrita e inflama la nariz y las membranas mucosas, y provoca una sensación de asfixia, explicó Carlos F. Fernández, asesor médico de EL TIEMPO.

Las aplicaciones pueden causar complicaciones que dependen de la cantidad del tiempo de exposición y la susceptibilidad de las personas que lo reciben, como reacciones alérgicas, lesiones graves en tejidos de la córnea, mucosas respiratorias y la piel. La mortalidad directa por causa del gas rara vez sucede, dijo.

Bares se vuelven clubes para infringir horarios nocturnos
Más de una discoteca y bar en Bogotá, para burlar la restricción horaria que tienen según la zona de la ciudad y quedar fuera del control de las autoridades, se convierten en club, sindicato o corporación, dijo el secretario de Gobierno, Guillermo Alfonso Jaramillo. De acuerdo con el sitio, un bar puede estar abierto hasta las 9 p.m., 1 o 3 a.m., como ocurre con algunos sitios de la avenida 1o. de mayo, en el sur. Los clubes deben registrarse ante la Cámara de Comercio de Bogotá. Por esa razón, Jaramillo comentó que se ha reunido con la presidenta de la Cámara, Mónica de Greiff, para mirar cómo se controlan. Ella, a su vez, expresó que la Cámara “no da permisos ni hace revisión, solo certifica una documentación”.

Fuente:

http://www.eltiempo.com/

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