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La deforestación es la segunda causa frente al cambio climático, contribuyendo aproximadamente en un 17 por ciento de todas las emisiones de carbono. Según la Interpol, entre el 50 y el 90 por ciento de la tala de los bosques es ilegal. Si somos capaces de proteger a unos pocos cientos de hectáreas de bosque con un viejo teléfono que ha sido desechado, podría ser la mejor manera de afectar el cambio climático. El teléfono está dentro de una caja de plástico para protegerlo, junto con algunos circuitos que se alimentan de la energía de los paneles solares en el exterior.

El dispositivo también tiene un micrófono sensible, lo que hace posible escuchar el ruido de motosierra hasta un kilómetro de distancia. Cada teléfono puede cubrir casi una milla cuadrada, lo que significa que no se necesita una gran cantidad de teléfonos, sobre todo si se los pone a lo largo de los principales puntos de acceso, como carreteras o alrededor del perímetro.

Los teléfonos recogen el sonido de las motosierras o vehículos y transmiten el audio a través de la red de telefonía celular estándar hacia la nube, donde se analizan en tiempo real. En base a lo que se detecta, la alerta se transmite a guardabosques y guardas, generalmente a través de SMS. Cuanto más rápido se puede llegar al lugar en cuestión, menos daño se produce. Ingresa a su página https://rfcx.org/

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