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Un proyecto del Doctorado en Ingeniería de Sistemas de la Universidad Nacional -Sede Bogotá- les permitirá a las autoridades del país establecer el origen de las drogas sintéticas incautadas en el país. La innovación es fruto de un trabajo interinstitucional que parte del hecho de que cada píldora producida deja un rastro de sus fabricantes.

El negocio de las drogas sintéticas crece como la espuma. El informe más actualizado sobre el fenómeno, elaborado por la Organización de los Estados Americanos (OEA), en el año 2011, revela que esta clase de sustancias ocupan el segundo lugar dentro de las más consumidas en el mundo, superadas solo por la marihuana.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), en su “Informe mundial sobre las drogas” del año 2011, confirma dicha tendencia.

Indica que el tráfico de estimulantes basados en anfetaminas es uno de los problemas más significativos del planeta. Su prevalencia anual varía entre el 0,3% y el 1,3% de la población mundial, que está entre los 15 y los 64 años de edad (entre 13,7 y 56,4 millones de personas).

Para Fabio González, profesor del Departamento de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, este mercado ilegal es muy flexible, pues no depende de plantas naturales y, además, dispone de una gran cantidad de materiales y procesos.

Además, la producción es móvil (o nómada), pues los insumos pueden transportarse fácilmente de un lugar a otro. En varios casos, incluso, se han utilizado vehículos (casas móviles) en los cuales se adaptan las “cocinas” de fabricación.

Más aún, las rutas de tráfico son más versátiles que las de otras sustancias ilícitas y los patrones de consumo cambian rápidamente, lo que hace más complicado la detección.

La alta penetración en la población joven es un problema social al cual no se le ha dado la relevancia que merece, en términos de la implementación de sistemas que emitan alertas tempranas para prevenir su uso. De este fenómeno no es ajeno Colombia.

Alerta en el país

Según cifras del Observatorio de Drogas de Colombia (ODC) –entidad adscrita al Ministerio de Justicia–, en el año 2012 la Policía Nacional se incautó de 90.996 unidades de estimulantes sintéticos; una cifra nada despreciable que comienza a competir con los grandes decomisos de otras drogas, como la marihuana, 361.298 kg; la cocaína, 203.170 kg; el basuco, 2.558 kg; y la heroína, 470 kg (en el mismo año).

Por su parte, la Dirección Nacional de Estupefacientes llevó a cabo un estudio epidemiológico llamado “Consumo de drogas sintéticas en la población universitaria de Colombia” (2009) que reveló que el 13,4% de los estudiantes universitarios ha consumido alguna sustancia alucinógena (el 3,5% usó éxtasis).

Esta población está en permanente riesgo, según lo muestra la encuesta, pues el 23,2% de los jóvenes declaró conocer a alguien en su universidad que ingiere estas sustancias, principalmente éxtasis (20%), LSD (8,9%) y anfetaminas (7%).

Siguiendo las pistas

Tal situación motivó al grupo de investigación Bioingenium, de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, a diseñar un modelo computacional que le permite a la Policía Forense monitorear las redes de tráfico.

Jorge Camargo, estudiante del Doctorado en Ingeniería de Sistemas y Computación de la UN en Bogotá, es el líder del proyecto, que llevó a cabo como parte de su pasantía doctoral en Suiza.

Para desarrollarlo contó con el apoyo del Departamento de Química de la Universidad del Valle, así como del Departamento de Policía Científica de la Universidad de Lausana y la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza).

La herramienta permite detectar relaciones entre lotes de producción de píldoras de éxtasis incautadas en diferentes ciudades del país durante los últimos años.

Hace posible identificar sus características visuales (por ejemplo, si se parecen unas a otras en su forma), para encontrar relaciones entre ellas y, así, establecer si pertenecen al mismo lote y a una misma red de distribución.

“Se trata de un prototipo de sistema web que les permite a los investigadores explorar colecciones de pastillas (registradas en las bases de datos) a fin de facilitarles el monitoreo de las redes de tráfico. La herramienta organiza automáticamente la información para determinar la procedencia del lote estudiado”, señala Camargo.

Parte de una novedosa aproximación de análisis basada en técnicas de procesamiento de imágenes e inteligencia artificial. Para ello, el investigador empleó métodos computacionales provenientes de un área conocida como machine learning que permiten construir modelos que “aprenden” de los registros históricos sobre determinado tema.

“Dentro de las técnicas utilizadas están el agrupamiento, clasificación y optimización. En nuestro caso, contábamos con una colección de imágenes de pastillas de éxtasis incautadas y adquiridas por el Departamento de la Policía Científica de Lausana”, detalla el experto.

Para perfilar los estupefacientes, usó las características físicas de las imágenes de las píldoras (textura, bordes y colores, entre otras), que son representadas mediante una estructura computacional que permite comparar qué tan similar es una de la otra.

El profesor González resalta que el sistema es una gran contribución en materia del control del comercio ilegal de alucinógenos, pues apoya las iniciativas crecientes de monitoreo de redes de tráfico a través del análisis inteligente de la información.

Fuente: minuto30.com

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