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Allá por el siglo XVI, cerca de catorce siglos después de la aparición del Kama Sutra, un escriba hindú, de nombre Kalyana Malla, escribió un manual sobre técnicas amatorias llamado Ananga Ranga. Según cuenta, intentaba mostrar como un hombre casado puede adquirir tal técnica amatoria que sus relaciones sexuales con su esposa nunca lleguen a ser monótonas. Esto lo diferencia, aparte de ser mucho más explicativo, del Kama Sutra que va destinado en general a los amantes: el Ananga Ranga está dedicado a los matrimonios.

Y así, para evitar el aburrimiento en la pareja, proporciona descripciones detalladas de todo cuanto esconde cada rincón del cuerpo femenino y de que manera se pueden permanecer largas horas amándolo.

Y es que el Ananga Ranga advierte que “la monotonía de la posesión a veces arroja al marido en brazos de mujeres extrañas y a la mujer en los hombres extraños” y que “la monotonía engendra la saciedad y la saciedad el disgusto del coito”.

Nos da, además, una idea más detallada de la unión sexual, describiendo el proceso y las formas en que puede llevarse a cabo. Por ejemplo, habla de placeres externos, o preparatorios para el encuentro sexual, e internos, que son los conseguidos con el coito.

De los placeres externos dice que son las caricias producidas por abrazos, mordiscos, besos, arañazos o por el roce suave del cabello. Deben realizarse antes del encuentro sexual y con ellos se intenta estimular el deseo, tanto de él como de ella.

En cuanto a los goces internos, de éstos dice que tienen que ver con la copulación o coito en sí mismo. Para llegar a ellos, la mujer tiene que estar lo suficientemente excitada como para que su yoni o vagina esté a punto para la conexión carnal.

Por supuesto, no sólo incorpora sino que también amplia las distintas clasificaciones ya dadas por el Kama Sutra. Así habla sobre los tipos de mujeres, tipos de hombres, y de las clases de cópula que pueden darse entre las distintas clases de parejas.

Aparte de todo lo anterior, el Ananga Ranga encierra párrafos tan preciosos como éste:

“Y así todos cuantos lean este libro sabrán qué delicioso instrumento es la mujer cuando se la toca con arte, y cuán capaz es de producir las más exquisitas armonías, de ejecutar las más complicadas variaciones y de proporcionar los más divinos placeres”.

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