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Desde tiempos ancestrales la especie humana ha tenido relación directa con el consumo de sustancias que alteran de alguna forma el estado natural de la consciencia, bien sea en rituales, en fiestas paganas, para mejorar el rendimiento o simplemente por ocio, el acercamiento a estados alterados de la mente ha tenido un espacio en nuestro trasegar.

Sin embargo en la sociedad moderna donde abunda lo frenético, la productividad y lo inmediato queda poco tiempo para la introspección y el diálogo y entonces las sustancias psicoactivas se hacen presentes para tachar al sujeto, es decir para impedirle que reflexione sobre lo cotidiano y peor aún para imposibilitar que las relaciones interpersonales sean profundas y bien constituidas.En realidad parece que el hombre se ha vuelto incapaz de soportar el dolor físico y emocional que el vivir necesariamente trae consigo y casi de modo automático se aborda este sufrimiento anestesiándolo. Un pensamiento generalizado podría ser “Para qué sufrir si existen métodos para aliviar el dolor” pero se olvida que una persona muere cada cinco minutos en Estados Unidos como consecuencia de alguna medicación con receta “El consumo de ansiolíticos y somníferos se ha disparado un 57% y el de antidepresivos se ha triplicado en los últimos 10 años”. En ciudades como nueva york la situación ya es problemática por la dependencia que genera estas drogas en periodos cortos de tiempo; sustancias como el OxyContin remite a adicciones de drogas fuertes “el 75% de adictos a la heroína empezó su adicción consumiendo opiáceos de prescripción médica.”

Este es otro fenómeno igualmente preocupante, el consumo de drogas licitas e ilícitas en la adolescencia se ha convertido en tema recurrente en instancias gubernamentales, en España por ejemplo uno de cada cinco jóvenes se ha emborrachado al menos una vez en el último mes, como medio para combatir la ansiedad o la angustia que genera la disfuncionalidad familiar o como forma de experimentar y explorar los límites del propio cuerpo.Estamos viviendo la peor crisis de adicciones de la historia que evidentemente genera dependencia física o psicológica relacionada a la abstinencia, el dolor físico y el deseo recurrente de consumir, exacerbando las problemáticas en los ámbitos sociales e individuales. Por consiguiente un dolor insignificante remite a las personas inmediatamente al Acetaminofén porque da miedo afrontarlo y tratarlo desde su base psicológica ya que evidentemente es un proceso que confronta con sí mismo y requiere de valentía y esfuerzo.

Sería productivo levantar nuestra mirada y afrontar las dificultades de una forma lógica y racional. Aparte de la respuesta obvia que es intervención psicoterapéutica, los problemas pueden afrontarse con metodologías que resalten la singularidad del cuerpo y del ser; por ejemplo la meditación, el dialogo y el deporte nutren más el espíritu que una sobredosis “Varios estudios han demostrado que los atletas tienen una mayor tolerancia al dolor porque la actividad física trabaja con la química del cerebro ávido de sensaciones nuevas y de experimentación”.De igual forma los entes sociales deben asumir la vocería y fortalecer planes de prevención que tengan en cuenta los mecanismos psicológicos y sociales que llevan a las personas a consumir drogas, ofreciéndoles alternativas recreacionales que les alejan de ellas. Un país a resaltar es Islandia, gracias a alternativas que tienen en cuenta la subjetividad y no la prohibición trae consigo este dato: “Entre 1998 y 2016 el porcentaje de jóvenes de 15 y 16 años que declara haberse emborrachado en el último mes ha pasado del 42% al 5%; el de fumadores ha caído del 23% al 3%, y el de consumidores de cannabis, del 17% al 7%”. Estos programas hacen mucho énfasis en la importancia de dedicarles a los hijos tiempo, atención y vigilancia.

“El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional” Es lógico que en nuestras vidas se presenten situaciones que afectan nuestra estabilidad, así que la propuesta es a elegir el camino para gestionarlo mejor y aprender a tolerar y superar adversidades con el fin de vivir en paz con nosotros mismos.

Referencias:

https://elpais.com/elpais/2017/10/09/opinion/1507574009_393563.html

https://www.psyciencia.com/definicion-de-la-semana-dependencia-fisica-y-dependencia-psicologica-de-las-drogas/

http://www.playgroundmag.net/articulos/reportajes/posible-dejar-sufrir-pasar-farmacia_0_1937806203.html

 

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