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Los usos de la psilocibina parecen ser cada vez más extensos en la medicina.

Ya tenemos un buen tiempo viendo cómo la posición de la comunidad médica hacia drogas como los hongos alucinógenos, el MDMA y la ketamina ha estado cambiando: muchas de estas sustancies ilegales están siendo utilizadas bajo condiciones controladas en pruebas médicas y estudios que demuestran su utilidad más allá de ser drogas recreacionales: muchas de ellas están utilizándose para combatir la depresión, la ansiedad, las adicciones y hasta el estrés post-traumático.

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Además de ser la droga más segura de las que existen allá afuera (que muchas veces son tan alteradas que puedes terminar consumiendo algo completamente distinto), los hongos alucinógenos son considerados una de las sustancias más útiles para el tratamiento de la depresión, y además fueron el objeto reciente de un estudio realizado por el Dr. Matthew Johnson, farmacólogo conductual de la Unidad de Investigación de Farmacología del Comportamiento de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland.

Durante los últimos 20 años, Johnson se ha encargado de investigar la correlación entre las drogas, el cerebro y el comportamiento humano y en la última década, su trabajo se ha centrado casi exclusivamente en la psilocibina, el compuesto psicodélico que se encuentra naturalmente en los hongos alucinógenos. En un esyudio realizada durante seis años, Johnson y un equipo de investigadores trabajaron con quince participantes para analizar si tratamientos controlados de psilocibina podrían ayudarlos a dejar de fumar.

Y sí, sus hallazgos fueron bastante notables: los 10 hombres y 5 mujeres que participaron (todos mentalmente saludables, vale la pena destacar), eran fumadores adictos: consumieron 19 cigarrillos (casi un paquete completo) todos los días durante 31 años, y lo que tenían en común es que todos habían intentado dejar de fumar en varias oportunidades, pero siempre recaían.

Sin embargo, después del uso de psilocibina cuidadosamente controlada, junto con la terapia cognitiva conductual, 12 de los 15 participantes dejaron de fumar por completo después de seis meses, y según los investigadores, la tasa de abstinencia es mucho más alta que el resto de las pruebas clínicas.

¿El método? Johnson y su equipo lo llaman terapia psicodélica: los participantes reciben cápsulas de psilocibina en altas dosis, pero en vez de una terapia conductual en las que se les invita a hablar sobre su hábito de fumar, los investigadores los alentaron a internalizarlo, especialmente a medida que la droga comenzaba a surtir sus efecto. Esto produjo “experiencias profundas y místicas” que llevaron a estas personas a reevaluar por qué fumaban, y según los autores del estudio, los participantes tuvieron “vívidas percepciones sobre su identidad propia y los motivos de su propio tabaquismo” en sus sesiones, y cuyo efecto fue de larga duración.

Ya que la psilocibina también está siendo utilizada para tratar la ansiedad en pacientes de cáncer, no parece muy loco pensar que la próxima ola de legalización una vez que el estigma de la marihuana alrededor del mundo haya finalmente recedido podría ser con los hongos alucinógenos.

Fuente: Morbo

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