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El Colombiano publicó un reporte del observatorio de bosques de Antioquia donde se expone que las selvas de Antioquia desaparecen rápidamente debido a la tala ilegal de árboles en particular para expandir áreas ganaderas. Otro factor principal son los incendios forestales que entre 2000 y 2017 se presentaron 1.320 incendios (del tamaño y duración suficientes para ser registrados por los satélites, 500 metros y más de un día), 617 de ellos en selva densa y 149 en vegetación secundaria baja.Cuando comenzó el Pacto por los Bosques a comienzos de la década, la deforestación era de 25.000 hectáreas al año, bajó a 19.000 entre 2013 y 2014, para volver hoy a aquella tasa. El Observatorio de Bosques de Antioquia señala que las cifras no son halagadoras: de los 2,7 millones de hectáreas boscosas que había en 1990, 25 años después quedaban 2,2 millones. De los bosques andinos, aquellos sobre los 1.000 metros sobre el nivel del mar y que contienen una elevada biodiversidad solo quedan poco más de 500.000 hectáreas, el 39% de la cobertura original.

El área forestal es fuente de servicios ecosistémicos, como la provisión del agua: 100 % de la que se consume en Medellín y el Aburrá llega de ellos, aunque “ya podemos observar cambios como déficit hídrico, en tiempo seco, debido a la desaparición de humedales a causa del cambio climático”.

De los bosques andinos la cobertura era 1.210.000 hectáreas en 1990, bajando en 2015 a 530.000 hectáreas, uno de los ecosistemas más afectados con una deforestación de unas 21.200 hectáreas anuales, solo detrás de los bosques secos que se redujeron 55% no es solo eso, la fragmentación es decir parches boscosos de menos de 100 kilómetros cuadrados, suman 881.600 hectáreas, afectando el hábitat de las especies que viven en ellos.Ahora solo existen bosques continuos hacia límites con Chocó, en Paramillo, y Las Orquídeas, farallones del Citará, una parte de Jardín, Anorí, estribaciones de Serranía de San Lucas y Sonsón, el 21 % del departamento de Antioquia. De 63 áreas protegidas, 40 presentan algún grado de deforestación. En el Valle de Aburrá, el municipio de Caldas, donde se encuentra el alto de San Miguel y nace el río Aburrá, aún conserva 40 % de cobertura boscosa preservada pero la tasa de deforestación aumentó de manera dramática a 90 hectáreas año. A partir de 1950, advierten los autores, solo queda 5 % del bosque antioqueño intacto, con una tasa de deforestación más alta que el promedio nacional. Al andino solo le quedarían 35 años.

 

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