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Los colombianos somos unos verracos para hacer “nuestros” los triunfos de compatriotas que han sido preparados en tierras y entrenadores extranjeros.

“La respuesta es Caterine”… dice sacando pecho la empresa de Marca Colombia….“Usted es un orgullo y un ejemplo para los colombianos”…. dice sacando más pecho el presidente Santos, en llamada telefónica difundida -ex-profeso- por los medios de comunicación poco después de que Caterine lograra la proeza de ganar la primera medalla de oro en un mundial de atletismo.

Todos los medios a grandes titulares destacan la medalla de oro de la gacela negra y cabello azabache; las redes sociales son vitrina para políticos ,dirigentes y periodistas deportivos oportunistas, que como lambones de todos los pelambres están gritando: “¡Ganamos la medalla de oro!”…”¡Somos los campeones del mundo!”

Hasta Piedad Córdoba trinó para manchar con su nombre el de Caterine Ibargüen.

Pero nadie ayudó a Caterine cuando tenia que saltar charcos para ir a su escuela en el Urabá antioqueño…

Cuando nadie, absolutamente nadie, menciona que a falta de oportunidades, Caterine se tuvo que ir hace muchos años a Puerto Rico a estudiar Enfermería, y ser acogida bajo el ala de su entrenador cubano Ublado Duany , quien sí creyó en ella, porque otra entrenadora cubana – Regla Sandrino – en 1.996 vió en su mente el famoso salto que hoy vemos todos en los medios de comunicación.

Ni Caterine Ibargüen, Ni Nairo Quintana, quien tuvo que irse hace años a Europa, también bajo el ala de otro entrenador – Euzebio Unzúe – Ni Orlando Duque en clavados quien tuvo que radicarse en Hawai , ni Mariana Pajón en Bicicrós radicada en Estados Unidos, han recibido en Colombia el verdadero apoyo que necesitan nuestros deportistas para demostrar lo verracos que son en sus respectivas disciplinas.

Solo el hipócrita grito de reconocimiento ajeno, cuando ellos ganan algo propio.

Prueba de ello es Freddy Hernández el marchista colombiano, integrante de la delegación que también compitió en estos mundiales de atletismo en Moscú, y se tuvo que retirar ayer en plena competencia, por mala preparación, observando como los demás deportistas de todos los paises se alejaban y él, se perdía solitario en una de las calles de la capital rusa, llorando su derrota… y sólo después cuando pudo llegar a su lugar de alojamiento, decirle con amargura a los medios de comunicación, que en Colombia no se apoya al deportista nacional y que su entrenamiento lo hacía subiendo a Monserrate solo, caminando más rápido que los desesperados caminantes bogotanos tras una buseta y saltando los huecos que ya hacen parte del mapamundi nacional.

De él, nadie se acordó. Ni lo destacó. Ni hizo “suyo” ese fracaso ajeno, pero propio al mismo tiempo.

Nadie. ¡Qué vergüenza!… Así, con diéresis de Ibargüen.

Basta ver el hogar de Caterine en Apartadó; para darse cuenta de la pobreza en que vive su familia, basta ver al papá de Nairo Quintana pidiendo una pensión al gobierno para una vida más llevadera ganada por mérito propio y no de su hijo, y basta ver la patética imagen del gran pentacampeón colombiano y Campeón Mundial del record de la hora Martín Emilio “Cochise” Rodriguez, completamente sumido en la pobreza y en la indiferencia, rogando que Coldeportes y el gobierno le paguen su pensión que ya suma ocho meses de atraso y mientras tanto no tiene para pagar arriendo, agua, luz, salud y alimentos, aspectos que todo colombiano, aunque no sea campeón mundial sino en aguantarse la desigualdad y la justicia social, tiene el sagrado derecho a tener.

Esa, es la otra cara de la medalla, que muchos colombianos hipócritas y oportunistas se cuelgan hoy inmerecidamente.

@profecaparros.
Por: Alfonso Acosta Caparros/
Fuente:soyperiodista.com

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