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Si hace poco las comunidades de género del mundo exigieron a la red social más grande del mundo ofrecer cualquier tipo de condición sexual en sus profiles, ahora le ha llegado el turno a los Emojis, el Consorcio Unicode es la organización sin ánimo de lucro que se encarga de la estandarización de los emojis. Los emojis son capaces de movilizar a las masas. Incluso de llegar a los parlamentos. Y luego que miles de personas pidieran aumentar su diversidad racial, emojis con diferentes tonos de piel ya llegaron al iPhone.

Según sus datos, los emojis más demandados son sobre comida (aunque no exclusivamente) y algunos tienen un sabor marcadamente latinoamericano. Entre otros, se encuentran los siguientes:

  • El taco: el plato a base de tortilla de maíz propio de México no sólo es apetecible culinariamente: muchos lao quieren en su móvil. Alrededor de 30.000 personas lo pidieron en la plataforma change.org.
  • Burrito: la tortilla enrollada rellena de carne y frijoles, también de origen mexicano, igualmente aparece en los primeros puestos de la lista de Unicode.
  • El hot dog: uno de los iconos de comida rápida estadounidense también triunfa en los emojis deseados.
  • Palomitas de maíz: los usuarios no parecen apostar por las dietas equilibradas. Las palomitas también están entre sus obsesiones ideográficas.
  • Unicornio: el animal mitológico aparece, curiosamente, entre los primeros puestos.

Grandes y locas campañas

Los intentos de que la paella tuviera su emoji no han dado resultado a pesar de sus 3.000 firmas en change.org.
Los intentos de que la paella tuviera su emoji no han dado resultado.

Por lo demás, el deseo por nuevos emoticonos a veces lleva a las campañas más estrambóticas para conseguirlos.

A principios de año un humorista español, Eugeni Alemany, se empeñó en que la paella, comida de arroz típica de la Comunidad Valenciana (sureste del país), tuviera su emoticono.

Su loco periplo lo llevó hasta el propio Silicon Valley y varios diputados hicieron incluso un acto en el Parlamento español para apoyar la fracasada Operación #Paella, que consiguió 3.000 firmas en change.org.

Y también los pelirrojos del mundo se unieron para que se les incluyera en la lista. Unas 2.000 personas firmaron la petición. Pero, por el momento, la revolución pelirroja también fracasó.

Según The Guardian, hombres con barba y personas con pelo a lo afro intentaron lo propio, con idénticos malos resultados.

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