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Vaginas sin útero que las “mulas” prestan por 200.000 pesos para entrar hasta armas de fuego. Cobros de 3.000 pesos por cada baño que se tome. “Cambuches” de élite, por los que se pagan hasta 12 millones de pesos. Extorsiones “virtuales”, que el miedo de las víctimas traduce en consignaciones reales de dinero.

“Taxis” que cobran 20.000 pesos por una dosis de placer a la carrera. Y vicio, tanto vicio dentro de las cuatro paredes de las cárceles más hacinadas, como el que se ve en los abiertos espacios de la misma ciudad.

Ocurre en las penitenciarías. Sobre todo en las que la explosión de reclusos crea un mercado pulpito para que pelechen rentas ilegales, controladas por “caciques” que imponen su ley, garantizan un “orden social” y llenan sus bolsillos. ¿Acaso 2 guardianes en el día y uno en la noche pueden ser la legítima y real autoridad en pabellones de 1.500 o más presos?

¿Qué necesita?, le preguntan los “muchachos” al recién llegado, que previamente ha debido hacer alguna gestión con el “cacique” para asegurar que lo pongan en “un buen lugar”, si es que ese concepto cabe en una prisión. “Hay patios buenos y malos”, anota un expresidiario que estuvo más de nueve meses en Bellavista. “El 2 es de élite.

Para llegar allí debe pagar entre 10 y 12 millones de pesos, para que le den un cambuche dentro de una celda, con televisión, parabólica y hasta licorera, si quiere”.

Fuentes de la Personería de Medellín, resaltan que en una celda se pueden acomodar desde una persona, hasta 12. Organizaciones no Gubernamentales hablan hasta de 50.

“Tener un espacio con cama, televisor, lámpara de neón, espejo y DVD vale entre 6 y 8 millones de pesos”. Con una gabela: al lado de la cama puede tener a una “mujer”, que a la manera de un sirviente le ayuda a lavar la ropa, calentar la comida o tender la cama”.

A quien no le alcance, y quiera pernoctar en la celda, le toca sacar entre 30.000 y 40.000 diarios. El “arriendo” es oneroso, porque de hacerse a diario significaría, al mes, un pago de 1,2 millones de pesos.

Una opción más “módica” es un zarzo, dentro de la misma celda, con cama y televisor, que se “compra” por 800.000 o 1,2 millones de pesos. Cada centímetro cuadrado se hace rendir al máximo. En los pasillos se arman cuadros de madera, “con plancha”, en los que cabe una colchoneta. Los llaman “busetas” y valen 1,5 millones de pesos.

Al que apenas le da para poner la colchoneta en el piso, también debe pagar entre 5.000 y 10.000 pesos diarios. Gratis son las hamacas que, armadas con sábanas, se cuelgan en los pasillos, pero si alguien quiere alquilarla debe sacar 15.000 pesos diarios. Lavamanos, pocetas, duchas, sanitarios también se vuelven dormitorios. El primer llegado es el primer servido, un privilegio que cuesta 6.000 pesos semanales. A quienes se arriman tarde, les toca dormir acurrucados o como estatuas.

Milady * visita desde hace más de dos años a su compañero y afirma que éste último disfruta de un espacio “grandecito”, por el que debe pagar 60.000 pesos semanales al “cacique”. De ese monto recupera 20.000 pesos semanales, por el subarriendo que les cobra a dos muchachos. Según sus datos, un “cambuche” en un primer piso -con cama y ventilador- vale hasta 2,5 millones, que sube a 3 millones de pesos si se incluye el televisor.

“A las celdas les hacen divisiones artesanales de madera y se venden espacios que oscilan entre los 500.000 y los 2 millones de pesos”, anota una ONG empeñada en dignificar las condiciones de reclusión en Bellavista.

“Eso es negocio de los internos. Los camarotes y cambuches llevan allí 30 años y forman parte de un orden social establecido. Hay estructuras delincuenciales que manejan 20, 30, 50 camarotes y cobran de 25.000 a 50.000 pesos semanales por el alquiler, o sea entre 100.000 y 200.000 pesos mensuales”.

La persona que saca las cuentas también estuvo en esa prisión. Y tiene más números: por pabellón hay entre 600 y 800 camarotes y son cuatro grandes, el 2, el 4, el 5 y el 8. El número de camarotes pasa de 3.200, que por un promedio de 200.000 mensuales produciría una entrada de 640 millones, que al año superarían los 7.600 millones de pesos.

“Eso no lo monopoliza una sola organización. Depende de quién controle los patios, un territorio que también es objeto de disputas”, precisa la ONG.

Se los come el vicio
Un negocio de “finca raíz” de 7.600 millones de pesos anuales es robusto. Lo insólito es que la “finca” es del Estado y quienes la “ordeñan” lo hacen en el marco de la ilegalidad. Esa suma compite con el microtráfico por el primer lugar dentro del ranquin de las fortunas ilegales que se amasan en la cárcel.

Arcadio * -excomandante de una escuadra de las Farc que salió de Bellavista en 2009- recuerda que en esa época se podían mover semanalmente en cada uno de los 11 patios del orden de 7 millones de pesos por la venta de drogas. Al año, eso equivale a cerca de 3.700 millones de pesos. ¿Estará desenfocado?

Miren este dato oficial. En 2010, la Personería de Medellín, en su informe sobre los Derechos Humanos, reveló que el 70 por ciento de los internos de la cárcel de Bellavista se drogaba con marihuana, bazuco o medicamentos alucinógenos (roches, ruedas y pepas).

Para simplificar: 4.370 internos se metían tres dosis diarias, de 1.000 pesos cada una y en un año eso sumaba 4.785 millones de pesos. El consumo de droga ha crecido, pero manteniendo el porcentaje del 70 por ciento, eso significa en los tiempos actuales unos 5.133 internos consumidores. Si el presidiario se droga una vez al día, con dosis de 2.000 pesos, al mes eso representa para su familia un gasto de 60.000 pesos y de 720.000 pesos en el año. Si lo hace tres veces al día, esas sumas se transforman, al mes, en 180.000 pesos y, en el año, en 2 millones 160.000 pesos.

Eso es lo micro. Para los “caciques” la diferencia entre una y tres dosis diarias equivale a tener un ingreso anual que se mueve entre los 3.747 millones de pesos y los 11.241 millones de pesos.

“Por eso se matan afuera y adentro también”, anota una fuente estatal que, como las demás, prefiere el anonimato. “Cada agrupación delincuencial ingresa la droga y la vende en los territorios que controla”. Inclusive, agrega el expresidiario, “los dueños del negocio “saborizan” la marihuana, para garantizar que lo que se consuma en sus predios sea el producto que distribuye su grupo”.

Un abogado penalista, asiduo visitante de Bellavista, destaca que 40 de cada 100 presos consumen marihuana, o sea unas 3.000 personas. El pucho o bareto normal es de 4 gramos, pero en la cárcel se adelgaza o estiliza hasta un gramo, para que rinda más. Un cálculo conservador, porque asume que los reclusos solo se “traban” una vez al día, indica que a diario se estarían consumiendo 3 kilos de marihuana en una prisión como Bellavista. Suena poco, pero al año eso arroja más de una tonelada de yerba.

Pida, que se le consigue
Los que mandan
En la carcel de Bellavista, los aliados de “Sebastián”, “Valenciano”, “Gaitanistas” y “Urabeños”.
En El Pedregal, comienzan a posicionarse las estructuras de “Sebastián”, “Valenciano”, “Gaitanistas”, “Rastrojos” y los “sociales”, o sea delincuencia común.

Estructura de “la casa”
1- El jefe de la Odin (afuera de la cárcel)
2- El “cacique” en la prisión
3- El “monitor” o segundo a bordo.
4- El jefe de patio o “Señor”
5- Los pasilleros
6- Los “carros”, que vigilan y atienden al “cacique”
7- Los jíbaros, que venden droga
8-Los informantes o parlantes
9- Los internos
10- “Los botados”, sin plata, sin familia, sin nadie que los visite y que a todos les dicen “pa”.

Mercado de hacinados
El Pedregal tiene capacidad para 1.129 internos hombres y tiene 1.416. El pabellón de mujeres es para 1.252 y tiene 1.239.
Bellavista fue construida para 1.700 internos y tiene 7.333.
La Modelo la hicieron para 2.950 internos y alberga cerca de 6.000

Droga
De 100 personas que ingresan como presos a Bellavista, entre 70 y 80 se vuelven consumidores de droga. ¿Qué les venden?
Marihuana: una “bolita” de un gramo alcanza para 5 y hasta 10 dosis. Vale entre $10.000 y $15.000. Al detal, un bareto, tan delgado como dos palillos de dientes juntos, vale $2.500. Lo que en la calle cuesta $1.000, adentro sale en $10.000, dice una ONG que ayuda a los internos. La clave está en las minidosis que se expenden.
“Perico”. Un gramo da para cinco dosis y cuesta entre $30.000-40.000. Las “paletas” de $1.000 y $2.000 son tan pequeñas, que afuera no las venden.
Pastilla Roche: Entre $10.000-15.000.

Armas
Una granada cuesta entre $1-1,5 millones. Un revólver, entre $2-3 millones.
Los cuchillos son elaborados en forma artesanal y los usan principalmente los escoltas del “cacique”, sus amigos y pasilleros. Arcadio estuvo en Bellavista hasta 2009 y afirma que “vi en manos de los pillos una pistola Pietro Beretta, una Mini Uzi y hasta granadas”. El arma más barata costaba entonces $700.000, pero los precios más comunes eran de $900.000 y $1 millón de pesos. “Por una caja de 50 municiones se podían pagar 400.000 pesos”. Confirma que “mulas” experimentadas entraban armas en sus vaginas y recibían entre $150.000 y $200.000 “por la vuelta”.

“Taxis”
Internos con pocos o sin familiares y amigos venden el cupo de sus visitas. Otros los usan para ingresar prostitutas, o “taxis”, que cobran $20.000 y hasta $50.000 por un momento de placer en cambuches alquilados por el “cacique”. Un expresidiario asegura haber visto “taxis” de $10.000 y refinadas prepagos, a mitad de semana, de catálogo y tarifa de $500.000, para disfrute de “los más duros”.

Se rifa “la Barbie”
El “cacique” vende los números del 00 al 99, a $20.000 o $50.000 la boleta. Luego, entre los compradores se rifa la “muñeca o Barbie”, una trabajadora sexual que recibe el 25% de lo recolectado. El “cacique” se queda con el 75%.

“Mulas”
La vagina es una de las caletas preferidas para ingresar drogas, dinero y celulares. Las más osadas se extraen el útero y eso les permite llevar hasta armas de fuego. Para ello se inyectan Pitocín, que les da 40 minutos para hacer la descarga. Si no “coronan” en ese plazo, el dolor las delata. Los paquetes se impregnan de mantequilla o café, para evadir al guardia y su canino.

“Licor de la casa”
Se llama “Chamber”. El litro, dice Milady, vale $20.000. Arcadio recuerda que en su época, 2009,se fermentaba levadura y azúcar por 8 días, se ponía al fuego y se destilaba el alcohol. Algunos lo anizaban, a gusto del comprador. En tiempo normal el cuarto se vendía a $8.000 o $10.000. El litro valía $30.000, pero en diciembre subía a $80.000 y podían quedar, libres, más de $2 millones. “Es que, dice Arcadio, el 90% de la gente bebía y el 70% o más, se drogaba”.

Celulares
El minuto vale $300 en Bellavista y $500 en El Pedregal. Milady quiere montarle a su compañero el negocio. Debe pagar $250.000 por un Nokia 1110, darle al pasillero $40.000 por la “legalizada” -para que le permitan tenerlo- y entregarle al “cacique” cada semana entre $13.000-15.000. Un abogado penalista afirma que un BlackBerry de última generación puede costar $10 millones y un “flecha” $1 millón. “Suena elevado, pero es que hay tarifas SM, o sea, según el marrano”.

Pagadiario
Se presta dinero al 20 por ciento diario y se consignan los pagos en una red de chance. “Y no pague y verá”.

Servicio de frío
En Bellavista un interno maneja un enfriador, con todo y candado. Cobra $1.000 por todo alimento que allí se mete.

Vacuna
El teniente Murallas, y los dragoneantes del Inpec, Lozano y Peña, fueron condenados por cobrar entre $200.000 y $3 millones de pesos por ingresar presos al programa de redención de pena por estudio y trabajo. Fuentes de la Personería indican que el negocio persiste, pues familias de internos reportan que les ha tocado pagar $600.000 para lograr ese beneficio. La cocina es la más cotizada para ello, porque se gana un salario mínimo, se trabaja todos los días y hay descuento de pena.

“El falseo”
Los primeros internos en desayunar lo hacen a las 5:00 a.m. y a la 1:30 p.m. están cenando. Al que quiere dormir más y bañarse sin tanta gente alrededor puede pagar para que no lo cuenten. A eso le llaman “falseo” y cuesta entre $150.000 y $200.000 mensuales.

“Secuestros”
A personas de buenos recursos les cobran tarifas SM para dejarlos recibir a sus visitas de fin de semana.

Impuesto de aseo
Son $3.000 semanales para mantener limpio el patio. El interno paga en plata o en servicios, como lavarle la ropa al “cacique” y su “corte”.

Misceláneos
Milady saca $420.000 mensuales para sostener los gastos de su compañero en Bellavista, incluyendo comida, pasajes y vacunas del “cacique”. En el penal cobran $6.000 por una gaseosa. Un “Frutiño”, que alcanza para dos personas, vale $4.000 al clima y $5.000 helado, cuando el sobre cuesta $500 afuera. La salida al corredor vale $2.000.

Precios de La Modelo, en Bogotá
Una fuente del Sindicato del Inpec afirma que en un patio se llegan a sacar $15 millones semanales con extorsiones vía celular. Una “plancha” o camarote vale entre $1-2 millones. Para aseo, se pagan $3.000 semanales por interno. Un cigarrillo vale en las noches $1.000 o se cambian dos por una gaseosa. Una miniporción de marihuana vale de $2.000-3.000; la de “perico” cuesta de $5.000 a $10.000. El alquiler de una “plancha” el domingo, para atender la visita, vale $10.000. El minuto de celular vale $1.000 y un equipo se consigue desde $100.000. La “mula” que entra droga se gana $100.000 por viaje. “Las Juanas”, o prostitutas, cobran entre $10.000-50.000 por sus servicios. La cárcel tiene capacidad para 2.950 internos, está en 6.000 y en octubre de 2012 llegó a tener 8.000.

Fuente: elcolombiano.com

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