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La revista Psyciencia resaltó un artículo escrito por Caroline Winter para Bloomberg Business donde se expresa que la Ketamina funciona como antidepresivo de rápido efecto para aquellos pacientes a los que no les han servido otros fármacos legales y por ende han intentado suicidarse en múltiples ocasiones. Esta aseveración es dada por algunos anestesistas que experimentaron con el psicoactivo en múltiples intervenciones terapéuticas con base a antecedentes de investigaciones previas.Es de resaltar que la ketamina es una droga desarrollada en 1962 como anestésico de rápido efecto. A inicios de los años 70 se empezó a usar como una droga recreacional y está catalogada por la FDA (Food and Drugs Administration) como una droga de medio-bajo potencial de dependencia. Su uso es todavía muy extendido en los quirófanos del mundo.

Luego en el año 2000 se publicó una investigación dirigida por Dennis Charney que encontró una importante mejoría de los síntomas depresivos luego de 72 horas de haber consumido la dosis de ketamina. Estos hallazgos se basan en los datos previos que sugieren que la depresión podría ser causada por los altos niveles del neurotransmisor glutamato (y no de la serotonina) que afectan las zonas cerebrales responsables del estado de ánimo.Para que la ketamina funcione los pacientes deben tener un daño cerebral preexistente causado por estrés postraumático o algún indicador de trauma infantil o dolor, ansiedad, soledad, baja autoestima o bullying, real o percibido. El tratamiento consistiría en la administración gradual de una infusión de ketamina intravenosa que dura aproximadamente 45 minutos y tiene un costo de 525 dólares que los pacientes pagan de su bolsillo porque las aseguradoras no lo cubren; además no hay evidencia de efectos secundarios.

Según los terapistas el 70% de sus pacientes demuestran mejoras después de las sesiones, experimentando un profundo sentimiento de optimismo.

Cabe resaltarse que las ventas de antidepresivos legales generan miles de millones de dólares al año para compañías privadas y las farmacéuticas no pueden arriesgarse a vender un medicamento de tan rápida acción como lo promete la ketamina. La mayoría de los tratamientos funcionan en la fase activa de la depresión, pero no todos soportan las pruebas de la rigurosidad necesaria. El problema es que éste anestésico es una droga genérica con más de 50 años y las farmacéuticas no pueden generar los mismos ingresos de estos medicamentos, es por ello que están trabajando en derivados patentables.

Uno de sus desarrollos más prometedores y que podría estar en el mercado en los próximos años es un spray nasal hecho de ketamina con una variación de su molécula, siendo 20% más potente y sin los efectos secundarios de las alucinaciones.

 

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