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Este es solo un ejemplo de los problemas que la humanidad enfrentará en el futuro a medida que los vehículos comiencen a ser cada vez más automáticos y dependan más del software. Cualquier vulnerabilidad o error en el código se convertirá en una puerta que los delincuentes podrían aprovechar para causar estragos.

“Esto es lo que ha preocupado a quienes trabajan en la seguridad de los vehículos por años. Esto es una realidad”, concluye el artículo.

Mientras iba manejando su vehículo a 110 kilómetros por hora, Greenberg comenzó a sentir el accionar de los hackers. “Sin que yo hubiera tocado nada, el aire acondicionado comenzó a funcionar al máximo y también enfrió a tope el asiento termorregulable del auto. Luego, comenzó a sonar Skee-Lo a todo volumen. Intenté bajarlo y apagar la radio, pero no respondía a mis órdenes”, contó el periodista.

En ese momento, una imagen de Miller y Valasek apareció en el display digital del auto. El código elaborado por los hackers les permitió manejar el sistema de entretenimiento del auto, la dirección y los frenos, todo desde una laptop que bien podría estar en otra punta del planeta. Más adelante pudieron tomar control remoto del vehículo mientras el periodista intentaba no entrar en pánico.

Solo en Estados Unidos, se calcula que hay 471.000 coches vulnerables a este ataque. Por su parte, la empresa Chrysler respondió a Wired que “aprecia” el trabajo de Miller y Valasek pero criticó su decisión de hacerlo público por el riesgo que supone para sus clientes. “En Fiat Chrysler Automotive creemos que no es apropiado difundir información práctica que pueda ayudar o incentivar a que otros hackers intenten obtener el control ilegal de los sistemas de un vehículo”, respondió la compañía.

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