En estos tiempos de amplio dominio de Facebook, Twitter y LinkedIn, servicios que entre los tres ya superaron los 1.000 millones de usuarios, parece una locura atreverse a lanzar una nueva red social. Incluso cuando un nuevo jugador del tamaño de Google entró este año con Google+ y logró en sus primeros 20 días la fenomenal cifra de 20 millones de usuarios.

De hecho, el ejemplo reciente y decadente de MySpace podría desalentar a más de uno. A finales de junio, la red social fue vendida por 35 millones de dólares, un monto muy lejano al que pagó News Corp. en 2005, cuando la adquirió por 580 millones de dólares.

No obstante, ni los casos de éxito ni las derrotas en este campo son un punto de referencia para Silvio Pestrin. Este argentino de 35 años, amante del arte y la música, está decidido a conseguir, en dos años, por lo menos 10 millones de usuarios conectados a FictionCity, la que, en sus palabras, nace como la primera red social en el mundo dedicada exclusivamente a los artistas.

Los 10 millones no son mucho si se comparan con los números que manejan los gigantes de las redes sociales: Facebook tiene unos 730 millones; Twitter pasó en enero de los 200 y debería rondar los 300, y LinkedIn tiene más de 100 millones de usuarios, sin contar otras tantas otras redes sociales. Pero la apuesta a futuro de Pestrin, fundador de esta empresa de capital latinoamericano, se aleja un poco de la cantidad de personas inscritas y se enfoca en concentrar en un solo lugar a todos los artistas que quieren trascender (no a los ya consagrados), y conectarlos con las empresas.

El sitio, en su opinión, surge de ver que no hay un proyecto de este tipo en la Red que esté relacionado con el arte y el espectáculo. Y, además, tiene un componente que lo convierte en un proyecto sólido y a largo plazo: “Para que una idea sea exitosa es esencial desarrollar una plataforma que responda a una necesidad específica, y FictionCity la tiene”. Pestrin agrega que fue en este punto que falló un grande de otros tiempos como MySpace, pues nunca logró definir qué era lo que buscaba.

Un negocio con futuro.

Las aspiraciones de FictionCity van más allá de ser un punto de encuentro de artistas. Si bien en un comienzo lo ideal es comenzar a aumentar el número de usuarios registrados, el objetivo es que las empresas se vinculen y encuentren allí una gran base de datos para elegir los artistas que buscan en diversos campos como música, diseño, actuación y realización de video.

Aunque la plataforma será gratuita durante un año para artistas y empresas, cumplido este tiempo las compañías que quieran permanecer tendrán que pagar 5.000 dólares mensuales para acceder al sistema, utilizarlo como método de promoción y vincularlo en sus propias campañas de mercadeo, con la ventaja de que a través de FictionCity llegarán, según Silvio Pestrin, a un público ya segmentado y que se encuentra esparcido por todo el planeta.

Por medio de la aplicación ‘Go Global’, empresas, institutos o grupos tienen la posibilidad de organizar desde concursos, muestras virtuales, recitales y audiciones, hasta la elección de todo un equipo de producción y arte para una película colaborativa global.

Esta estrategia obedece también a la necesidad de responderles a los inversionistas que creyeron en el negocio y los cuales, según su creador, no tienen mucho que ver con Internet sino que se trata de personas con empresas tradicionales pero que desean incursionar en el mundo digital. De esta forma, Pestrin consiguió, en dos rondas de inversión, 6 millones de dólares para financiar el proyecto.

Una mirada a FictionCity.

Los creadores de FinctionCity no quisieron inventar la rueda. Por tal razón, la navegación en el sitio es fácil y se entiende al instante una vez el usuario crea su cuenta (que es gratuita). A pesar de conservar una apariencia similar a otras redes sociales conocidas, incorpora características que les permiten a los artistas exponer su trabajo y que otros lo aprecien sin complicaciones.

Lo principal al ingresar es completar lo mejor posible el perfil, un aspecto esencial para que los demás miembros de FictionCity sepan qué tipo de artista quiere darse a conocer. Una buena hoja de vida con datos precisos se complementa con contenidos multimedia (imágenes, videos –que estén en YouTube–, escritos y audios) que son clave para difundir las diversas creaciones. Este será el punto de referencia para las empresas que buscan talentos y mano de obra artística.

Al acceder al perfil propio –o al de otros miembros– aparecerán siempre en la parte de arriba las cuatro pestañas de contenidos multimedia del usuario, con lo cual es sencillo consultar sus trabajos clasificados por categorías.

El sitio también cuenta con un muro similar al de Facebook, que reseña todos los movimientos que el usuario hace en la red, le permite interactuar con otras personas, así como cargar contenidos a su perfil.

Al ser una red social, es preciso expandir la red de conocidos y amigos. Esto se hace a través de los contactos, bien sea buscándolos a través de la casilla de búsqueda de la parte superior o por medio del botón ‘¡Invita a tus contactos!’ que se encuentra a la derecha. En este último apartado es posible ingresar los datos de una cuenta de correo personal de Gmail o Hotmail para que el sistema registre las direcciones allí almacenadas e indique quiénes ya están en FictionCity. También se pueden enviar invitaciones por correo electrónico a las personas que se desee invitar a formar parte de la red.

A la hora de relacionarse con otras personas, el servicio ofrece una funcionalidad similar a la que se tiene en Twitter y Google+. De esta manera, el usuario cuenta con la opción de seguir personas y que otras lo sigan. Esto no indica que ellos entren a la red de contactos, sino que es posible estar al tanto de los movimientos en la red social de esos individuos y viceversa.

Otras funciones similares a redes sociales ya existentes son el chat (está en la barra inferior del sitio), casilla para enviar y recibir mensajes privados y menú de notificaciones que muestra las más recientes novedades relacionadas con la cuenta.

El hombre detrás de FictionCity.

Silvio Pestrin Farina es un argentino ya curtido en el mundo de Internet. Hace más de 10 años hizo parte del equipo creador del portal financiero Patagon, el cual sería comprado posteriormente por el Banco Santander en 700 millones de dólares, en una época agitada por el crecimiento desmesurado de miles de compañías en la Red y que daría con la quiebra de muchas de ellas en un período conocido como la burbuja de las punto-com.

El objetivo de Pestrin, ingeniero en informática de la Universidad de Belgrano, es integrar a los artistas del mundo y a las empresas en lo que se ha denominado un ‘Facebook segmentado’. FictionCity, de la cual Pestrin todavía es dueño en un 70%, comenzó a funcionar el 3 de enero del 2011.

Info: Enter.co

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