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La gran mayoría de investigaciones científicas sobre arrecifes de coral niegan que puedan desarrollarse en ríos como el Amazonas, que recorre Sudamérica, o el Ganges, en Asia del Sur.

Pero un grupo de investigadores publicó en la revista Science una serie de evidencias que demuestran la presencia de un arrecife de coral y esponjas en el delta del Amazonas. Las razones, explica, tienen que ver con la dificultad de navegar en la placa continental del río por las mareas y la rapidez en que fluye el agua, y con el hecho de que muchos estudios hablaban de la “imposibilidad” de que existieran arrecifes de coral allí.

Según el estudio, tiene 1.000 kilómetros y se extiende desde el extremo sur de Guyana Francesa hasta el estado de Maranhão, en el noreste de Brasil.

“Nos preguntamos cómo era posible que se formaran sin un solo rayo de luz”, dice.

Al analizar el inusual sistema marino, encontraron “microbios microsintéticos que producen energía a partir de minerales como el nitrógeno que generan biomasa en un proceso llamado quimiosíntesis”, explica Thompson.

La biomasa se convierte en una especie de combustible que nutre los corales y permite la formación de arrecifes.

“Esto demuestra que los arrecifes sí podrían formarse dentro de aguas abundantes en nutrientes orgánicos”.

Los brasileños también concluyeron quela biología de los arrecifes varía de acuerdo a su ubicación en el río.

La sección sur sí recibe luz solar durante nueve meses al año, lo que permite el proceso de fotosíntesis. La parte norte, que no recibe luz durante seis meses, está dominada por esponjas y criaturas carnívoras.

“Vimos instalaciones de diferentes compañías que están haciendo exploraciones en la placa continental del río, por donde se extiende el arrecife”, advirtió.

La intención de los científicos es volver al río para analizar el 80% restante de este ecosistema marino, por lo que esperan que se mantenga intacto y saludable durante muchos años más.

 

 

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