Emilia Badía Alventosa
Dra. En Pedagogía. Compositora

De la música techno, su origen, sus circunstancias y repercusión en nuestros días, hago un pequeño análisis.

Su origen está en los años 1970, debido a la rebeldía de dos estudiantes del conservatorio de Dusseldorf, que encontraban muy limitadas las posibilidades sonoras de los instrumentos convencionales y muy aburrido el tener que repetir y repetir para obtener exactitud, delicadeza y firmeza en su instrumento.

Reflexión pedagógica y social.

Tan seguros están de su excelencia 30 años después, que algunos críticos de la música techno, nos advierten que:
Hemos de tener los sentidos saludablemente expandidos y la cultura musical no lastimosamente cerrada, para descubrir y disfrutar de la música techno.

Pues bien, todos, de una forma forzada, impuesta, hemos oído música techno o vulgarmente máquina, bien esperando que el semáforo se ponga en verde, hemos visto pasar más de un coche conducido por jóvenes casi imberbes, de los que salía un estruendo de sonidos graves y a una frecuencia rítmica rapidísima y a muchísimos más decibelios de los permitidos, que nos molestan y hacen sufrir a nuestros oídos. También, a altas horas de la noche durante los fines de semana, conductorzuelos peligrosos, que paran el coche en nuestra manzana y quieren interrumpir el sueño de los que duermen y desquician a los que no pueden dormir, queriéndonos demostrar la potencia en vatios del equipo de sonido que tienen instalado en su coche, produciendo una irritabilidad y ansiedad en los sufridores de dicha música.

Consecuencias hoy.
He dedicado muchas horas a escuchar esta música y leer muchos artículos, para ponerme al día de ella y encajar las piezas que por mi mente iban sueltas. La primera, es ¿Cómo es posible conseguir la base o ritmo a una frecuencia incontable y tan grave el sonido de los bajos, similar al Lodrop a galope que se pueda oír a través del fonendoscopio, en un paciente que sufre taquicardia de 140 a 160 pulsaciones por minuto?
La respuesta es: Está todo producido por una máquina y no por la agilidad humana.

La segunda, es: ¿La cantidad de decibelios y casi temblor del recinto en el que se ejecuta la música máquina, afecta a los asistentes?.
La respuesta es sí. Se debe al estar en conexión con amplificadores y sonido cuadro fónico todo dirigido por máquinas que hace temblar hasta nuestra médula. Y es lógico que perjudique.

También el juego de luces cegadoras, cuyos destellos de infinitos colores y rayos láser, que van al ritmo de los sonidos ultra graves, son posibles, ya que están unidos a la máquina por ordenador. Esta correlación sincronizadísima es gracias a las máquinas y a los programas informáticos., o sea las nuevas tecnologías. Pues bien todo esto castiga nuestro cerebro.

Un joven normal, no puede aguantar mucho tiempo, tan gran cantidad de estímulos, superiores a los que su órganos sensoriales y ritmo cardíaco y tensión arterial pueden soportar. Además, no es el estar quieto dentro de la discoteca. Su finalidad es bailar y bailar, cuantas más horas mejor. Pero en estado limpio, no puede aguanta tal cantidad de superestímulos durante mucho tiempo. Necesita de medios que ampliarán su capacidad de aguantar…

Medios a los que recurren gran cantidad de jóvenes:

La necesidad de inhibirse de su timidez y la necesidad de aumentar su capacidad de comunicación, así como la pérdida de temor al ridículo por su poca aptitud para el baile entre otras circunstancias adversas para estar en la marcha, por todo ello, necesitan ingerir alcohol. Primero sólo alcohol para empezar, pero si quiere alucinar y seguir horas y horas, tendrá que mezclar el alcohol con drogas sintéticas de la que hay una amplísima gama y facilidad de obtenerlas a precio módico, en cualquier ambiente y lugar. Con esta preparación muy peligrosa, los inconscientes ya puede bailar estar a la frecuencia del rimo vertiginoso y alucinar. Cuando el estado de ánimo baja, se toma otra copa y droga sintética y a continuar.

Consecuencias inevitables:
Vómitos, ánimos peligrosamente exaltados…

En las urgencias médicas, atienden a bastantes jóvenes de ambos sexos, por comas etílicos, paradas cardio respiratorias y algún derrame cerebral. Muchos sobreviven, otros no. Tragedia familiar…

¿Es culpable la música techno o máquina?
No es mi finalidad penalizar, sino hacer pensar.

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