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El tribal tuvo su apogeo en Medellín más o menos entre el 2002 y el 2006 en fincas y fiestas privadas que eran patrocinadas por dineros no muy transparentes que digamos; era un ritmo utilizado principalmente para rematar las fiestas y eventos que se realizaban en la ciudad y sus alrededores, incluyendo las que tenían de pronto un performance underground.

En bares, discotecas y hasta en restaurantes este género fue predilecto para ambientar el espacio que era más popular entre los seguidores del dance, el trance, el progressive y el house mainstream, ya que su relación con las tendencias latinas alegraban las pistas de baile de ese entonces que por el apogeo de la música electrónica en la ciudad no se discriminaba específicamente entre los géneros de la misma, entonces facilitaba a los organizadores y djs incrementar de una forma dócil el éxtasis de las fiestas.

No obstante el tribal tiene sus raíces en la música tradicional africana, aunque sus inicios datan en los años 90s en las ciudades con mayor población latina de los Estados Unidos y se popularizó 10 años después en países como México, llegando posteriormente a sur américa y España; su gran influencia del dance, los ritmos prehispánicos y afrocubanos con cajas, tambores y percusión le dan características bastantes folclóricas relacionándolo a la cumbia y el timbal.El título “¿El Tribal aún existe?” hace alusión a lo recién mencionado, pues en la actualidad la influencia del genero está marcada principalmente en el “Tribal House” mejor conocido como Guaracha o Chancleta que utiliza las congas y la percusión pero de los sonidos africanos e indígenas poco o nada queda.Escuchando algunas ideas de personas que viven de la música, se exalta este pensamiento reiterativo: “los sonidos que no fueron creados con pasión e introspección tienden a desaparecer y por el contrario el que se hizo a consciencia y con esencia perdurará a pesar de los avances tecnológicos” ¿Será que el Tribal creado principalmente para animar al público, con las influencias africanas e indígenas y con carencia de feeling llegó a su ocaso?

Únicamente el tiempo nos responderá las preguntas, de la misma forma como nos advertirá si las afirmaciones aquí dichas están a favor de la verdad, pero lo que si resalta es el nombre de la música, un término que frecuentemente se ve maltratado por el designio de cualquiera que pretende atribuírselo.

“Sácale el cuerpo a las tendencias, investiga, construye y comparte el arte de la creación”.

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