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Aparte del documental “Detroit Techno – The Creation of Techno Music – HighTechSoul”, film que se le recomienda ver a todo amante de la música techno, en donde se hace una reseña de la historia del sonido en Detroit y en donde se cuenta biográficamente las anécdotas de The Belleville Three (Juan Atkins, Derrick May y Kevin Saunderson) precursores de la primera ola Detroit Techno. También hay otro documental recomendado “Detroit Techno City Documentary” para vislumbrar la esencia de la música underground.

Allí en primera instancia damos un recorrido por la ciudad de motor, reconociendo un espacio bastante industrial que atravesó una recesión económica y violencia racial. En un lugar diferente de esta realidad pero ocupando la misma ciudad se encontraban unos jóvenes negros interesados por las sintetizadoras y las cajas de ritmo, de cierto modo porque eran tecnológicas y a su ciudad la caracterizaban los nuevos artefactos. Ellos querían hacer una marca, dejar una huella, hacer una revolución que trascendiera las diferencias sociales y estratificación del estado pero esta revolución no tenía los códigos culturales que caracterizan el desacuerdo, por ende se volvió clandestino, se volvió underground.

Estos jóvenes le ponían el corazón, los huesos pero sobretodo alma a lo que estaban descubriendo porque para ellos la música era su medio de expresión, su palabra, su revolución. Así lograron tiempo después darle un regalo a su amada Detroit, un espacio de tres días donde el Techno fuera la única voz, reconocieron allí un slogan que apuntalaba a ignorar las desigualdades e impulsara a las personas a una interacción real donde la violencia y la diferencia no tenían espacio, algo futurista porque su pasado contaba todo lo contrario.

Ellos no ponía las canciones favoritas de la multitud porque esto sería jugar con la mente de las personas, sería impedir la curiosidad del otro, por ende reproducían las canciones que realizaban con su espíritu, con su deseo transferido a notas y así facilitaban la creatividad y la crítica del público.

Aunque todo lo recién mencionado podía ser utópico, cargaba un sentido, poseía un ideal, entonces al fin lograron hacer con esto materia y arte, era mucho más que música, era una representación de lo humano que le serviría a ellos y a sus generaciones venideras para un encuentro consigo mismo.

¿Qué tanto de esto permanece en la escena techno actual? Comenta y compártenos tu opinión.  

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