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La música no es la misma desde que no está entre nosotros James Dewitt Yancey, alias Jay Dee y/o J Dilla.
“Jay era la implicación absoluta: su obra consistía en darnos cosas que no sabíamos que podían suceder en el hip hop”.

Era un artesano del sonido, como han dicho por ahí con mucho acierto. Yo diría que diseñaba más que componía. Era uno de esos productores que bombeaba música directamente desde su corazón. Bombear sangre es nuestra actividad más regular y constante; lo mismo le pasaba a él con la música.

Se debe dejar claro que luego de su muerte el 10 de febrero del 2006, su nombre se canonizo como un genio de los altos niveles del Hip Hop a nivel mundial. La escena no lo abrazo desde antes de su muerte en esa definición. Se podría decir que en cierto modo, el género y los seguidores le fallamos en esto. El efecto que generó su muerte, es claramente una situación a nivel general de re-análisis y revisionismo en el Hip Hop, ya que fue un acontecimiento que tuvo su epicentro en un solo hombre, un personaje que en vida dejo un legado cuasi único que desafortunadamente en ese momento no se trató como sucede hoy en día. Aunque fue uno de los mejores productores de todos los tiempos, Jay Dee permaneció a la sombra del mainstream, diseñando trabajos y obras bases que nunca llegaron a tener su acreditación coherente para personas como: Janet Jackson o la firma MCA; algo que cambió casi de la noche a la mañana, en los días posteriores a su trágica muerte.

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En su último cumpleaños (numero 32) uno de sus discos emblemas, un disco-testamento que justifica una vida y salva unas cuantas más: “Donuts” llegaba a la luz pública y tres días después se conoció la devastadora noticia, esa que golpeo de manera abrumadora y descomunal el género. Un disco que confeccionó en el hospital mientras padecía de su enfermedad, gracias a algunos de sus amigos de Stones Throw; ya que estos se acercaron donde James y le dejaron un Roland Boss SP-303 sampler y un tocadiscos especial para 45 RPM con el objetivo que el genio continuara su legado, aun así estando hospitalizado. Dilla completó 29 de las 31 canciones desde allí y finiquitando tal obra, le mencionó a su madre Ma Dukes que el nombre del LP era una dedicatoria a esas pequeñas rosquillas que tanto le habían gustado en toda su vida y para ser más exactos, Ma Dukes también cuenta que: “una semana antes de morir me pidió que le comprase una caja”.

Dilla fue siempre un músico que estuvo un paso por delante de todos los demás, proyectando madurez en todo lo que sus “manos doradas” tocaban y dejando salir todo su conocimiento de batería, piano, cello o guitarra en aquellas mágicas, sutiles y fantásticas melodías que son su más fuerte característica, en las pequeñas modificaciones y arreglos que entregaba en sus configuraciones, convirtiéndose de manera humilde en uno de los ídolos de un maestro y director de orquesta muy respetado en Los Ángeles como lo es Miguel Atwood-Ferguson (quien, junto a Carlos Niño o Karriem Riggins, homenajeó y re-configuró algunas de sus producciones y las llevo al campo clásico con “Suite For Ma Dukes”). Su dedicación a la polifonía era incomparable e inigualable (de hecho su madre afirma que no podía vivir sin su estudio, que pasaba más del 80% de su tiempo allí, experimentando, creando, encontrando y diseñando todo lo que nos entregó y más música que permanece bajo la colección de la familia Dukes). Tenía una pasión por la vida y la música, algo que  nunca será olvidado.

El niño J Dilla jugaba en el guetto de la intolerable Detroit con una pletina de casete, grabando y regrabando los discos de la colección familiar (la madre cantaba ópera, el padre era bajista de jazz) y los que empezó a comprar con sus ahorros. Iba a la tienda, probaba y elegía. Nunca puso puertas al campo: el estilo era lo de menos, sólo importaba el beat.

J+Dilla+kiddilla

Desde el principio estuvo preocupado por sacar a Detroit de la oscuridad. Incluso llego a presentar sesiones de 6 de la tarde a 6 de la madrugada en el sótano de McDougall con East Nevada para enseñar gratis a los niños que venían surgiendo hacia la etapa creativa de finales de los años noventa y siguientes (entre estos niños se puede mencionar uno que tiene como nombre Marshall Bruce Mathers, o mejor conocido como Eminem). Y TODO eso sólo se puede llegar a conseguir con muchas dosis de alma.
Nunca dejó de hacer música. En el hospital, su madre le tenía que dar masajes en los dedos para evitar los dolorosos calambres de Dilla cuando hacía mezclas.

J+Dilla+RIP

Su legado es eterno y debe ser honrado tal y como él lo escribió… Hasta el último momento de su existencia.
La figura de J Dilla está por encima de cualquier crítica, incluso ha llegado a manifestarse y trascender al punto de ser inmortal e infinito.

¡J DILLA CAMBIÓ MI VIDA! 

Felipe Es.

 

Tracklist:

You and your smile
Dont say a word
Kamaal
Coastin
Get Down
Its Dope
Daylight
Dee ZEE
MPC 3000 Track 34
The Heist
Dreamy
Sounds Like Love
So Far To Go FT Common & D’Angelo
Bullshit
One Little Indian – JayDee’s hit mix
Microphone Master
The One
Circus
The Red
This is it
Tipster
DTFT
Runnin Acapella
Runnin Instrumental
Prince
Doo Doo
Slum Village – Reunion

¡FELIZ CUMPLEAÑOS J DILLA! BRINDO POR TODO TU LEGADO.

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