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ffutbolviolencia

Ya mucho se ha hablado de los hechos ocurridos en los últimos días en torno a la violencia generada por pasiones desbordadas de unos cuantos hacia un equipo de fútbol. Tres muertos en menos de una semana refleja la podredumbre sociedad en la que vivimos.

Todos opinamos, defendemos nuestras posturas y lanzamos propuestas en pro de mitigar este fenómeno que tan de moda está. Sin embargo, y para colmo, he oído y leído a algunos cuantos que se van lanza en ristre contra el fútbol, como si éste fuese el culpable de lo que está pasando.

He visto en televisión, he leído en internet y en periódicos la propuesta de cancelar el campeonato colombiano y he escuchado la arenga de muchos que proponen acabar con el fútbol en nuestro país, rebosados de odio hacia este deporte y con argumentos tan pobres como el de “si no aprenden por las buenas infortunadamente toca por las malas”.

Y es que acaso ¿La culpa es del fútbol? No podemos pretender seguir con la cultura del dedo señalador donde al mínimo problema hay que buscarle la culpa al más pendejo, señalándolo, comodísimos, desde nuestro sofá. Y en este caso el pendejo es el fútbol.

Estos días todos buscan culpables: La policía, la alcaldía, el gobierno, los noticieros, los periódicos, etc. ¿Y es que únicamente capturando a “Toledo” la violencia dentro y fuera de los estadios va a desaparecer? ¿Cancelar el campeonato es el método más eficaz de parar con nuestra violencia? ¿El fútbol tiene que pagar la cuenta de cobro que está pasando años de desigualdad en nuestro país?

No se puede seguir pensando que este problema se soluciona suspendiendo partidos o pretendiendo adaptar las medidas tomadas contra los hooligans en Inglaterra, no podemos seguir aceptando que la solución sea sumarle 15 minutos de fama en RCN y Caracol a la noticia y mucho menos pretender suspender o acabar con  el campeonato quitándole al pueblo la única alegría que siente en medio de este país en el que tanto corrupto anda rondando y gobernando. Es ilógico seguir pensando que esas son las soluciones.

Y por qué en vez de seguir proponiendo tantas cosas absurdas no entendemos que el grunt del problema radica en la educación que no recibe el pueblo de este país. ¿Por qué no pensamos que la solución consiste en educar y no en represaliar, en formar y no en amedrentar? Basta ya de querer mitigar el problema con acciones tenues. Comprendamos que si queremos erradicar este fenómeno primero que todo hay que educar al pueblo colombiano, hay que formar personas mínimamente cívicas, hay que construir un colectivo solidario, tolerante, pensante.

Sin embargo, si seguimos inmersos en que la suspensión del campeonato es la idea más brillante, que la solución es echar a unos dos o tres a la cárcel y que los medios de comunicación cubran de manera redundante y estrepitosa la noticia por un par de días para generar una “reflexión” y una “concientización” en la sociedad –que en pocos días todos habrán olvidado como ocurrió con el Paro Agrario ¿Lo recuerdan?-  pues en algunos meses la historia se repetirá, habrán más muertos, habrá más violencia y más contenido para los noticieros y los periódicos.

Como hincha del balón y como seguidor de este deporte que despierta en mí una sensación que nada más puede despertar comprendo que la culpa no es del fútbol, porque mientras se le siga negando la educación a los jóvenes, estos se seguirán matando por un partido, por un tomate, por una tarjeta de Transmilenio o hasta por una moneda, así sea del más barato calibre.

Por: Angel Andrés Aguilar Forero / @AngelAguilar_08

Fuente: soyperiodista.com/

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