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(Via: Huffingtonpost) “Dos son casadas. Hay una soltera. La otra medio psico y si no la llamo se desespera. La primera se desespera, se encojona si se lo echo afuera. La segunda tiene la funda y me paga pa que se lo hunda”. No son frases extraídas de una película X, sino la música que arrasa entre los jóvenes. El autor se llama Maluma y esta semana ha sido invitado por Telecinco para asesorar y servir de ejemplo a los nuevos talentos musicales de este país en el programa La Voz.

“En los adolescentes ya no hay desigualdad”; “Las nuevas generaciones lo tienen superado”; “El feminismo ya no es necesario”. Cada vez que escuchéis una de estas afirmaciones podéis poner a todo volumen cualquiera de las canciones de Maluma y se darán de bruces con la realidad. Este ídolo de masas, cuyas letras se cantan y bailan en todas las discotecas, es uno de los ejemplos de masculinidad que hoy reciben los adolescentes.

Uno de sus últimos trabajos, Cuatro Babys, es toda una apología de violencia hacia las mujeres que las describe como meros cuerpos intercambiables y disponibles al servicio del deseo sexual ilimitado, irrefrenable e incontrolable de los varones. Pudiera ser que entre la música y la pésima pronunciación del artista, que parece tener algunos problemillas de dicción, el mensaje pasara desapercibido, pero me he permitido extraer y analizar algunas de las estrofas que no tienen desperdicio.

Si tienen un estómago resistente pueden ver este vídeo (aviso: puede producir náuseas, vómitos y malestar general, además de un incremento de la sensación de cabreo a medida que avanza).

“Estoy enamorado de 4 babys. Siempre me dan lo que quiero. Chingan cuando yo les digo. Ninguna me pone pero”. El efecto Axe de toda la vida, creer que por ser un hombre y chasquear los dedos todas las mujeres caerán rendidas alrededor y con las bragas bajadas. De lo que no advierte esta letra es de las contraindicaciones, como por ejemplo, terminar en la cárcel por creer que las mujeres están para complacerte. Ojito con la asociación “estar enamorado” con practicar sexo con cuatro mujeres.

“Dos son casadas. Hay una soltera. La otra medio psico y si no la llamo se desespera”. Aquí se presenta al rebaño, a ese grupo de mujeres informe y sin nombre propio a las que sí se describe en función de su estado con respecto a otros hombres: solteras o casadas. Si no caben en esta clasificación es que directamente son unas psicópatas (“psico” para los amigos).

“La primera se desespera, se encojona si se lo echo afuera. La segunda tiene la funda y me paga pa que se lo hunda. La tercera me quita el estrés, polvo corridos siempre echamos tres. A la cuenta de una le bajo la luna pero ella quiere con Maluma y conmigo a la vez”. Aquí habla el colega de Maluma, otro macho muy macho, que relata qué hace con cada una ellas. Claramente ser hombre va asociado a follar con muchas y muchas veces. Y además lo que ellas quieren es: que se corra dentro, que las deje “preñas” (lo detalla más adelante), que le lo haga muy profundo… y todo para aliviarles a ellos del estrés. Queda claro que ser “muy hombre” también consiste en no tener ni idea de lo qué es el placer femenino ni preocuparse por él.

“Tú tienes toas mis cuentas de banco y el número de la Master Card. Tú eres mi mujer oficial” “Todas quieren chingarme encima de billetes de cien. Me tienen en un patín. Comprando en San Valentín. Ya me salieron más caras que un reloj de Ulysse Nardin”. La figura del hombre proveedor, el cazador de la manada. El varón es el que trae el dinero y mantiene a la mujer (perdón, a las mujeres). Ellas, como no podía ser de otra manera, son malas y quieren aprovecharse de él… Muy moderno todo sí.

“De chingar ninguna se enzorra. La pelirroja chichando es la más que se moja. Le encojona que me llame y no lo coja. Peleamos y me bota la ropa y tengo que llamar a cotorra pa que la recoja”. Además de estar disponibles para el sexo (esta parte creo que ya nos ha quedado clara) las mujeres también hacemos de sirvientas y recogemos la ropa y por una pequeña propinilla la lavamos, planchamos y dejamos doblada encima de la cama. “Cotorra” la pobre tampoco tiene nombre.

“Ya no se ni con cual quedarme y es que todas maman bien, todas me lo hacen bien”. Tremendo conflicto al que se enfrenta nuestro personaje: ¿con cuál de las chicas quedarse? ya que todas le complacen sexualmente y ya no hay nada más que una mujer pueda ofrecer. En el fondo es un pobrecillo. Ni que decir tiene que ellas tampoco eligen sino que acatarán la decisión de él.

“Diferentes nacionalidades pero cuando chingan gritan todas por iguales. Quiere que la lleve pa medallo. Quiere que la monte en carros del año. Y a las otras 2 les de juntas en el baño”. Recordemos aquí la frase de uno de los violadores de sanfermines: “Ella estaba gimiendo, ella estaba disfrutando”, que luego nos preguntamos de dónde vienen estas cosas… Y por si no gritamos lo suficiente también lo podemos hacer de dos en dos, juntas en el baño, una en contralto y otra en soprano.

Éste y no otro ha sido el artista elegido por la cadena Telecinco para dar consejos a los profesionales de la canción, todo un ejemplo de cultura y de valores que relacionan la figura masculina con la de una especie de animal cuya única aspiración en la vida es tener dinero y chingar. Por lo visto uno de los coachers del programa también muy macho, Melendi, quiso estar a la altura y le dio un aviso al invitado: “Cuidado con quién subes la próxima vez al escenario”, en referencia a un perreo entre Maluma y la expareja del asturiano. Debe ser que aunque ya no estén juntos ella también es de su propiedad.

Me pregunto en qué estaba pensando el equipo de La Voz para invitar a este ídolo de masas. Me pregunto qué habrán pensado los concursantes al ser aconsejados por él. Y también me pregunto qué pensarán los espectadores. Se echan de menos las voces de hombres manifestándose al respecto ¿De verdad no se os revuelve un poquito el estómago cuando escucháis esto? ¿Os sentís representados de esta forma? ¿No os aterra que vuestros hijos se eduquen con estos modelos?

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