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El mundo ha perdido un tercio de su tierra cultivable en los últimos 40 años, debido a la erosión o la contaminación, y las consecuencias son potencialmente desastrosas ante el aumento de la demanda mundial de alimentos. Lo que vemos en las películas ya está siendo realidad en pequeñas partes del mundo… pero en el futuro de 150 años será impresionante.

En el planeta Tierra, de 148.000.000 km² de superficie emergida (“tierra” por oposición al “mar”), más de 31.000.000 de km² son tierra arable; sin embargo, esa cifra está en rápida disminución, especialmente como consecuencia de la erosión, en una cantidad que puede estimarse en 100.000 km² por año.[cita requerida] Uno de los elementos mayores de pérdida de tierras es la deforestación por intervención humana, que se ha producido a lo largo de toda la historia, y se ha intensificado desde la revolución neolítica y sobre todo con la revolución industrial. En la actualidad la deforestación continúa especialmente en países tropicales por sobreexplotación comercial de los bosques tropicales o por sistemas de explotación agropecuaria inadecuados, como el de “tala y quema”. Tan grave y extrema puede ser la deforestación que puede activar la desertificación, o pérdida absoluta del suelo, y con ello la imposibilidad de la existencia de tierra arable.

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Una menor, pero importante, pérdida de tierra arable es la que se produce como consecuencia de la eliminación de las inundaciones que de forma natural enriquecen con sus sedimentos a buena parte de la tierra arable del mundo, la que está próxima a los más grandes ríos (Nilo,Mississippi, Tigris, Éufrates, Amarillo, Amazonas, Ganges, Paraná, Rin, etc.)

Generalmente, las más productivas porciones de tierra arable es donde quedan los sedimentos dejados por los ríos, y el mar en tiempos geológicos. Actualmente, los ríos no inundan las tierras de agricultura, debido a las demandas urbanas de control de crecidas para soportar más poblaciones costeras, y agriculturas intensivas en esas áreas populosas, en los valles de inundación ribereños.

El Nilo continúa inundando regularmente, sobrevertiendo en sus bancos. Cuando cesa la crecida, el agua retrocede, dejando atrás limos ricos en materia orgánica, y excelente fertilizante para loscultivos. Si la tierra es sobreexplotada, y sus nutrientes se extraen del suelo, sin reposición, la tierra puede refertilizarse cuando nuevos depósitos de limo arriban siguiendo las crecidas. Los proyectos de control de inundaciones en la región, como los taludes, pueden incrementar el confort humano, pero causar impacto sustancial adverso a la cantidad y calidad de la tierra arable.

Tierra no arable

Las tierras no aptas para un manejo arable, usualmente tienen al menos una de las siguientes deficiencias:

  • sin agua dulce
  • muy caluroso (desierto)
  • muy frío (Ártico)
  • muy rocoso
  • muy montañoso
  • muy salitroso
  • muy lluvioso
  • muy nivoso
  • muy polucionado
  • muy desnutrido.

Una nueva investigación internacional ha calculado que casi 33% de la tierra de alta calidad o adecuada para producir alimentos del mundo se ha perdido y el ritmo es más acelerado que el de los procesos naturales para remplazar este tipo de suelo.

El Centro Grantham de Futuros Sostenibles de la británica Universidad de Sheffield, que emprendió el estudio, refirió que la pérdida era “catastrófica” y la tendencia está cerca de ser irrecuperable sin mayores cambios en las prácticas agrícolas.

El arado continuado de campos, combinado con un uso intensivo de fertilizantes, ha degradado los suelos en todo el mundo, de acuerdo con la investigación, que encontró que la erosión ocurre a un ritmo de hasta 100 veces mayor que la tasa de formación del suelo, resumió Duncan Cameron, profesor de biología del suelo en la Universidad de Sheffield.

La fuerte caída de las tierras potencialmente cultivables se ha producido en un momento en que la demanda mundial de alimentos está aumentando rápidamente.

Suelos degradados son también vulnerables a ser arrastrados por los fenómenos meteorológicos alimentados por el calentamiento global. La deforestación, que elimina los árboles que ayudan a formar paisajes, también es perjudicial para la salud del suelo.

Los académicos detrás del estudio de la Universidad de Sheffield proponen una serie de remedios para la pérdida de suelo, incluyendo el reciclaje de nutrientes y el uso de la biotecnología para reducir el uso de los fertilizantes.

Los especialistas presentaron la nueva investigación en las conversaciones que se desarrollan en París en el marco de la COP21, que terminará el próximo viernes.

La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP21, culmina este sábado su primera de dos semanas de labor en la capital francesa en medio de lentas y controvertidas negociaciones.

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