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En la última semana, las redes sociales de Brasil se han inundado de frases de las revueltas globales remezcladas con dichos brasileños. Humor ácido. Y muchas y variopintas quejas. Idalina Silva, una artista de Río de Janeiro, publica en su muro de Facebook: “Los medios se preguntan quiénes somos. Somos la población que se cansó de los abusos del poder autoritario, corrupto y contrario a los principios básicos de los direchos humanos. ¡Abajo la neodictadura!”.

La gestora cultural Tatiana Martinelli suelta la ira en su perfil de Facebook contra la baja calidad de los servicios públicos: “La indignación actual brasileña no reside apenas en el aumento del transporte. Va un poco más allá… ¡Educación de calidad para todos! ¡Salud de calidad para todos! No podemos aceptar pagar unos impuestos tan altos y encima tener que pagar por servicios sociales privados”.

Pero si hay un asunto común, al margen de mobilidad urbana, ese es el Mundial de Fútbol. La FIFA y sus imposiciones económicas y legales están enfureciendo sobremanera a los brasileños. “La Copa es el acelerador de diversas violaciones: soberanía de la FIFA sobre el Estado brasileño con la Ley General de la Copa, la posible aprobación de la ley del terrorismo, que convertirá en crimen las manifestaciones populares y criminalizará a los activistas y los movimientos sociales”, asegura Cláudia Favaro, de la Articulación Nacional de los Comités Populares de la Copa, en declaraciones a eldiario.es. La situación ha estado en los últimos meses especialmente tensa en Río de Janeiro, donde el Gobierno del Estado está intentando tumbar el antiguo Museu del Indio para construir un parking para el estadio Maracanã.

No es de extrañar que la FIFA se haya convertido en una diana común. El profesor de historia Francisco Foureaux, desde Belo Horizonte, critica en un texto intenso la “democracia fatalista que produce parlamentos serviciales al gran capital, los medios arrodillados al poder financiero y el absurdo gasto para esa agencia terrorista llamada FIFA”. La investigadora en cibercultura Maisa Martorano, desde la ciudad nordestina de Natal, apunta a los grandes eventos que marcan la agenda de Brasil: “¿El país de la Copa y de las Olimpiadas… ¿Copa para quién? A la población nos han dejado el privilegio de la deuda y el consumo. El precio que pagamos son las ciudades sitiadas y vigiladas, rehenes de la violencia”.

“La bestialidad de la Policía Militar y la ceguera de los gobernantes han conseguido lo imposible: unir a São Paulo”. La frase es el periodista Bruno Torturra. Y esconde un secreto a voces: sin la brutal represión policial de las primeras manifestaciones en São Paulo tal vez no habría explotado la revuelta brasileña. Las manifestaciones del miércoles y el jueves pasado en São Paulo acabaron con cientos de detenidos. Y con escenas terroríficas: policías militares usando gas lacrimógeno a discreción y pelotas de goma, rostros ensangrentados, cristales rotos, barricadas.

(17 de junio, 2013).- Después de la represión y el uso excesivo de la fuerza pública para dispersar las protestas del jueves 13 y el sábado 15 en contra del aumento a las tarifas del transporte público y del gasto desmedido en la organización de eventos deportivos –Copa Confederaciones 2012, Copa Mundial de Fútbol 2014 y Juegos Olímpicos 2016–, este lunes 17 la policía brasileña decidió “seguir a distancia” las masivas manifestación que tuvieron lugar en varias ciudades de Brasil, siendo las mayores las que tuvieron lugar en Rio de Janeiro y São Paulo –la mayor urbe de Sudamérica.

El ministro de deportes de Brasil, Aldo Rebelo, defendió la actuación policial de los pasados días y sostuvo que el gobierno no va a “permitir que ninguna de esas protestas perjudique ninguno de los eventos que nos comprometimos a realizar”, pues “las manifestaciones son toleradas dentro de un límite“. No obstante, en las manifestaciones convocadas hoy no se reportaron incidentes, aunque en Brasilia los manifestantes ocuparon las rampas de acceso al Congreso y en Belo Horizonte rodearon el estadio donde tenía lugar el encuentro entre las selecciones de Nigeria y Tahití.

Marcha-Brasil-17-de-junio-2013-Movimiento-Pase-Libre-Rio-de-Janeiro

Según Luciana Guimarães, especialista en políticas de seguridad, la reacción excesiva de la policía a las primeras jornadas del gobierno de debería, por una parte, a que el Estado brasileño no ha acomodado el entrenamiento y protocolos de las fuerzas del orden a los esquemas de una sociedad democrática, pues muchos de sus cuadros y procedimientos son vestigios de la dictadura militar. Por otra, la reacción estaría determinada por el desconcierto del gobierno ante lo inesperado que fue este escenario de protesta en medio de una época de bonanza y una popularidad de la presidente Dilma Roussef que rebasa el 75 por ciento.

Salvo casos aislados de vandalismo, todas las manifestaciones convocadas por el Movimiento Pase Libre (Movimento Passe Livre, MPL) han sido pacíficas, pero la policía respondió de manera violenta pues “el entrenamiento tipo militar de los efectivos hoy dificulta los cambios en seguridad”. Los efectivos usaron gases lacrimógenos, toletes y balas de goma cuando se manifestaban contra el aumento a las tarifas del transporte público. En São Paulo la actuación policial fue particularmente violenta.

Marcha-Brasil-17-de-junio-2013-Movimiento-Pase-Libre-Belo-Horizonte

São Paulo, la ciudad más grande y más rica de Brasil, tiene por primera vez en su historia un gobierno de izquierda, aunque el gobierno estatal sigue en manos del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB). Folha de São Paulo, el diario tradicional de la oligarquía paulista y normalmente opuesto a las manifestaciones sociales, en esta ocasión declaró en un editorial que “la Policía Militarizada (PM) de São Paulo protagonizó hace dos noches un espectáculo de improvisación, la brutalidad y descontrol aún más grave que el vandalismo y la violencia de los manifestantes, que tenían la tarea de frenar. Le compete a la PM imponer el orden, y no contribuir con el caos”.

Los manifestantes anunciaron este lunes 17 que si sus reclamos no son escuchados pronto Brasil vivirá manifestaciones aún mayores, pues en este momento que se lleva a cabo la Copa Confederaciones los reflectores del mundo están puestos sobre el país, por lo que aprovecharán la coyuntura para dar a conocer la realidad que los medios oficiales no difunden. Junto al MPL se han manifestado profesores pidiendo que se destine menos dinero a eventos de lucimiento internacional y más a la educación.

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