62
shares
Share on Facebook
Share on Twitter
+
What's This?

Según el primer informe de alertas tempranas publicado por el Ideam sobre deforestación 2018 correspondiente a los primeros tres meses del año, la tala de bosques en Colombia no ha dado tregua; más de 5.000 hectáreas han sido arrasadas en el Parque Nacional Tinigua y la Amazonia sigue siendo la más afectada.

Según el informe recién publicado, entre enero y marzo los satélites encontraron 23 parches nuevos de más de 50 hectáreas en estos municipios. La Macarena (Meta), San Vicente del Caguán (Caquetá) y Tibú (Norte de Santander) concentraron el 46 % de las alertas.

El núcleo principal es el Parque Nacional Natural Tinigua, en Meta, justo en donde se encuentra el mítico río de los siete colores, Caño Cristales. Dentro del parque se detectaron 5.620 hectáreas deforestadas en sólo tres meses. “Las quemas para el desarrollo de cultivos y de pastizales para ganadería o el acaparamiento de tierras explican el fenómeno. Estos últimos generalmente financiados por actores ajenos a la región”.Lo siguen Tibú (Norte de Santander); los ríos Yarí, Caguán y Caquetá (Caquetá); cercanías al río Guayabero (Meta) en el municipio de Uribe, cerca de los PNN Tinigua y Cordillera de los Picachos; en las veredas de San José del Guaviare y Calamar (Guaviare), que recorren la Marginal de la Selva —un proyecto cancelado hace dos meses por el presidente Santos —, y el municipio Roberto Payán (Nariño), sobre todo en los bosques ribereños del río Patía, “asociados a la construcción de infraestructura vial rumbo a la costa Pacífica”.

También se identificaron alertas en los Montes de María (municipio de El Carmen de Bolívar, Bolívar), San Onofre (Sucre) y en la serranía de San Lucas (municipios de El Bagre, Antioquia y Santa Rosa del Sur y Montecristo, Bolívar). Adicionalmente se identificaron alertas en la Sierra Nevada de Santa Marta (Magdalena), Dibulla (La Guajira), Riosucio y Unguía (Chocó), y Tierralta y Montelíbano (Córdoba).El coordinador del Sistema de Monitoreo de Bosques del Ideam, en los noventa, la región de La Macarena era un continuo bosque natural. Para 2018 se podría decir que bosques como los del Parque Tinigua están fragmentados. Es como tener tres parques en uno. Se perdió la conectividad del bosque por el avance de la frontera agropecuaria, que es bastante dramática. En Caño Cristales todo está relativamente cerca. Se entra por el río Guayabero y el río Duda, que son áreas muy sensibles a la deforestación que avanza; el efecto ha sido terrible.

Fuente:El Espectador

Share on Facebook
Share on Twitter
+
No more articles